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Vacaciones Solidarias. República Dominicana septiembre de 2008. Testimonio de Verónica Bazán Vega.


Vacaciones Solidarias. República Dominicana septiembre de 2008. Testimonio de Verónica Bazán Vega.

Hace unos días hemos regresado de esta gran experiencia que ha sido visitar con FUDEN a República Dominicana en este pasado septiembre. Nos embarcamos en este proyecto muchas enfermeras por el mes de febrero-marzo, presentando papeles, currículum, y como no, haciendo el cursillo de 2 días que sirvió para orientarnos un poco y aún si cabe, para aumentarnos las ganas para emprender el viaje a América.

Fuimos esta vez 4 enfermeras de distintas ciudades de España, 3 de nosotras nos conocimos en el cursillo preparatorio, pero gracias al foro y a los e-mails pudimos estar en todo momento en contacto. Con este viaje se ha conseguido crear una gran amistad que esperamos que siga por mucho tiempo. Todas éramos diferentes entre sí, pero nos compenetramos muy bien.

Con este viaje hemos aprendido a dar gracias de la sanidad de la que disponemos en España, por mucho que nos quejemos, hay sanidad pública y aunque no se disponga de recursos, se le va a atender al paciente. Ahora se está intentando implantar la seguridad social allí, el problema es la recaudación de impuestos, ya que la gran mayoría está desempleada o el sueldo es mínimo. Se está realizando mucha educación sanitaria en los hospitales, por ejemplo; para informar a la gente que gratuitamente se puede hacer la detección de VIH y/o puede conseguir también su tratamiento, subvencionado por el gobierno. A su vez, se intenta que la gestante tenga sus controles durante el embarazo, para reducir el índice de morbi-mortalidad perinatal y/o en el puerperio. Todo ello va a mejorar la promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

También observamos que la enfermería y medicina tienen un gran ingenio, cuando existe escasez de recursos. El hablar de férulas o de algodón para envolver un miembro fracturado, es irrisorio. Por lo tanto, se tendrá que improvisar, con una caja de cartón y esparadrapo o con lo que se disponga.

A su vez, los medios son los que hay; en un hospital de cualquier ciudad de España, en cada box de sala de urgencias maternales, disponen de un aparato para detección de latido cardíaco fetal. En cambio, allí disponen de uno sólo para todo el hospital, y sólo se utilizará en casos puntuales. En el resto de los casos se utilizará el fonendoscopio y se afinará mucho nuestro oído para oir el latido fetal. Los partos son naturales, como su nombre indica; por supuesto sin anestesia epidural.

La gente, tanto en el hospital como en el dispensario, nos trataron muy amablemente. Estaban interesados en conocer la situación de la sanidad en España, los programas de estudios tanto de las enfermeras, como de los médicos, y otras muchas cosas. Nos sorprendió que la enfermera allí, aún no tiene tanta independencia del médico. No se disponen de salas de enfermería. Sólo realiza actividades dependientes del médico. Y hay muchas técnicas que habitualmente no las realiza, como la toma de la tensión arterial, colocación de sondaje vesical…
Todo aquello que pudimos llevar, de material o de ropa para las gentes de los poblados marginales, lo agradecieron mucho. Y nos sorprendió enormemente, como los niños sólo con un caramelo o con una foto que le haces, es el niño más feliz del mundo.

Una labor que nos encantó, fue el acudir a los Bateyes. Cuando llegamos a Dominicana, debido a las lluvias, llevaban varias semanas sin poder ir a llevar recursos. Las lluvias marcan el ritmo en el país. Dando gracias pudimos ir en 3 ocasiones e intentar ayudar al equipo que suele ir, compuesto por el médico, la enfermera y el chófer. Pudimos ver muchas enfermedades relacionadas con la ingesta inadecuada de agua no potable. Pero también tenían los ancianos enfermedades crónicas, tales como la hipertensión arterial o la diabetes mellitus. Vimos remedios naturales con los que intentan paliarlas, como tomar un ajo por la mañana diariamente, reduce la HTA leve.

El convivir con una familia en Yamasá, fue muy enriquecedor. Pudimos disfrutar de la gastronomía típica del país y de sus costumbres. Además nos trataron como un miembro más de la familia. Nos dio mucha pena, cuando nos tuvimos que ir del pueblo.

La última semana de vacaciones, aunque teníamos ganas de visitar otra zona del país. Nos impactó el llegar al complejo hotelero, ya que existía mucho contraste con lo que acabábamos de vivir. A su vez, era la primera vez que estábamos en uno, y los dos primeros días, estábamos desubicadas.

La experiencia ha sido inolvidable y cómo no repetible. Aunque probablemente el destino, sea otro país, ya que existen muchos lugares fabulosos, y en contraposición muy necesitados.

Verónica Bazán Vega
Torrejón de Ardoz (MADRID)
República Dominicana
Septiembre 2008