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Entrevista a Jesús Manuel Álvarez: "Es necesario continuar con programas de capacitación como el llevado a cabo por FUDEN en el departamento de Chinandega, en Nicaragua"


Entrevista a Jesús Manuel Álvarez:

Mejorar la calidad de la atención enfermera de urgencias en los centros de salud y adaptar la formación de los profesionales a los servicios sanitarios que deben prestar. Son los principales objetivos planteados por el proyecto de capacitación llevado a cabo por la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (FUDEN) con la financiación del ayuntamiento de Toledo en los centros de atención primaria del departamento de Chinandega, en Nicaragua. La iniciativa ha permitido formar a 21 facilitadoras que, a su vez, han transmitido sus conocimientos a más de un centenar de compañeras. El encargado de evaluar el proyecto, ejecutado entre los meses de noviembre de 2007 y 2008, ha sido Jesús Manuel Álvarez, enfermero de la Gerencia de Urgencias y Emergencias del Servicio de Salud de Castilla La Mancha.

Pregunta. ¿Cuáles son las principales conclusiones del viaje que ha realizado al departamento de Chinandega en Nicaragua?
R. Ha sido un viaje de evaluación con el fin de examinar los resultados del proyecto que hemos llevado a cabo en el departamento de Chinandega. Junto a la donación de diverso material bibliográfico, varias enfermeras españolas viajaron hasta Nicaragua para dar un curso de capacitación a una serie de facilitadoras para que posteriormente ellas impartieran cursos de formación al resto de sus compañeras en los centros de salud. Las conclusiones son positivas y así lo perciben también las beneficiarias. Hay una reflexión que me llamó mucho la atención de una compañera y que comparto: 'Se trata de un proyecto relacionado con la enfermería y ejecutado por enfermeras, algo de la enfermería para la enfermería'. Siempre todas las actuaciones de cooperación van encaminadas a otra categoría profesional. Por el contrario, estos programas van dirigidos a las enfermeras y son ejecutados por compañeras enfermeras. En definitiva, la percepción es muy positiva, porque este colectivo profesional en Nicaragua nunca suele tener la posibilidad de participar en capacitaciones, ya que para ello deben dejar de trabajar y si lo hacen no ganan su salario. Por ello, la única manera de mejorar su formación es a través de este tipo de capacitaciones. Me refiero a las que duran más de un día, porque ellos sí que tienen su sistema de formación continuada, al que dedican una hora a la semana. Sin embargo, sólo tienen la oportunidad de completar un curso de varios días a tiempo completo gracias a este tipo de proyectos de cooperación. Por ello se trata de iniciativas de gran utilidad para las que, por cierto, solicitan continuidad en el tiempo con el fin de que no sea sólo una acción concreta y aislada.

P. ¿Cuál es la formación que han adquirido y cuál es la formación que deben seguir recibiendo para mejorar su capacitación?
R. Los cursos impartidos se han centrado en una formación en urgencias para atender a adultos y niños. En muchos casos, han respondido a las necesidades formativas manifestadas por las propias enfermeras nicaragüenses. Por ello, se ha hecho un especial hincapié en las técnicas de resucitación cardio-pulmonar, porque en muchos casos ni si quiera habían recibido una capacitación específica. Lo más importante de todo es que los conocimientos que han adquirido los están poniendo en práctica, según nos han contado. Además, los libros donados se han empleado en los centros de salud para preparar las clases y para mantener un conocimiento científico actualizado. La continuidad natural de este proceso es que el plan de formación llegue a todos los profesionales de la enfermería, a los que no han podido participar. Por ello, tienen intención de planificar nuevas réplicas de estos cursos, pero no se podrán ejecutar sin un pequeño empujón externo. Sin una ayuda similar a la que hemos ofrecido, sólo podrán organizar talleres de una hora a la semana. Resulta necesario ejecutar nuevas iniciativas, ya que si en un centro de salud hay veinte enfermeras que no han recibido el curso pues a lo mejor hay que planificar dos réplicas más. Si no se les ayuda con una financiación externa pues seguramente no podrán volver a impartir estas clases. Es necesario entonces dar una continuidad a los recursos que han permitido la formación realizada hasta ahora.

P. ¿Cómo revierte este tipo de programas en la calidad de la atención que después reciben los pacientes?
R. Entrevistamos también a los pacientes que estaban en el servicio de emergencias, porque ellos llaman así a lo que nosotros denominamos urgencias. Nuestra intención era que los usuarios también participaran en el proceso de evaluación. La verdad es que los enfermos sí que perciben como buena la asistencia que reciben. Sabemos que toda la formación que adquieren las enfermeras que están atendiendo a estos pacientes va a repercutir después en la mejora del propio servicio. Es sencillo de explicar: 'algo que no se sabe pues no se hace'. Este tipo de cursos abordan cuestiones que desconocen las enfermeras y que una vez adquieren los conocimientos los aplican en su práctica cotidiana, como los casos concretos de resucitación cardio-pulmonar que nos explicaron, o las maniobras para los atragantamientos, por nombrar algunos ejemplos. Son técnicas que siempre se deben recordar pero, en el caso que nos ocupa, estas enfermeras llevaban años sin recibir esta capacitación y si no las dominas no las aplicas. Lo más importante de todo es que van a saber cómo actuar ante este tipo de situaciones y van a poder poner en práctica sus habilidades con los pacientes.

P. Junto a la necesidad de continuar con la formación, ¿cuáles son los aspectos que podrían seguir mejorando para garantizar el acceso a la sanidad?
R. El equipamiento. Otra de las medidas necesarias para mejorar el nivel de salud es el equipamiento. Tienen mucho material obsoleto. Hemos visto básculas para pesar a los niños que está totalmente oxidadas. Por tanto éste es otro de los aspectos en los que se puede incidir. Porque disposición y ganas de aprender y trabajar sí que las tienen. Pero, sobre todo, al margen de los medios, las enfermeras nos manifiestan que lo más importante para ellas es la continuidad de los cursos de capacitación, ya que perciben la formación como un pilar fundamental para el desarrollo de la sanidad.

P. ¿Cómo funciona un centro de salud en Nicaragua?
R. El funcionamiento es prácticamente similar al de España. Llama la atención que los edificios son más abiertos, hay más patios, por ejemplo, y menos ventanales, porque así aprovechan las condiciones del clima. Son centros de salud más abiertos. El horario viene a ser más o menos el mismo, de ocho a tres de la tarde o en algunos casos hasta las cuatro. Las especialidades también son las mismas. Se pueden llevar a cabo analíticas y extracciones, hay un área donde se atiende a niños, a madres o a adultos. Existen programas de vacunación. También hay un servicio de urgencias. Como comprobáis, el funcionamiento es bastante parecido. Y luego hay centros de salud que tienen urgencias las 24 horas del día. Así que los niveles de asistencia vienen a ser similares, con menos medios, pero son los mismos.

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