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Las víctimas de maltrato necesitan una atención sanitaria personalizada


Las víctimas de maltrato necesitan una atención sanitaria personalizada

Un estudio realizado por la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería, FUDEN, apunta que las víctimas de violencia de género echan en falta una mayor atención y seguimiento de su situación personal por parte de los profesionales sanitarios cuando acuden a un centro de salud, hospitalario, etc.

Desde FUDEN, se quiere recordar con motivo de la celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia la Mujer que todos los profesionales sanitarios y en especial la enfermería, que en muchos casos se percibe como más cercana que otros de los colectivos sanitarios, deben poder asesorar a estas mujeres convenientemente mostrándoles todas las alternativas que tienen, siempre sin juzgarlas, ya que numerosos factores como el miedo o la vergüenza influyen en estos momentos en la toma de decisiones.

Esta investigación, elaborada por FUDEN Investigación y financiada por el Fondo de Investigación Sanitaria (FIS), pretende conocer cuál es la visión que tienen las mujeres maltratadas sobre la atención recibida por el personal sanitario. Este estudio se ha realizado gracias a la colaboración de 60 mujeres que han sido maltratadas y que en la actualidad están totalmente separadas de su agresor.

Una de las cuestiones en las que más se ha incidido a lo largo de esta investigación es que estas mujeres echan de menos una "atención personalizada". Es decir, que los profesionales sanitarios sean capaces de crear un entorno cómodo, creando cierta confianza, donde las víctimas de violencia de género sientan que estos profesionales se preocupan por su situación, realicen un seguimiento adecuado, las escuchen y sean capaces de derivarlas a los especialistas correspondientes cuando fuera necesario.

Propuestas
Una de las propuestas que ha surgido a través de la realización de este proyecto de investigación es la creación de programas de salud específicos ante estas situaciones en los que estén implicados todos los profesionales socio-sanitarios: enfermeros, médicos de Atención Primaria, psicólogos y educadores, etc. incluyendo también a policías y a jueces. Es decir, la creación de equipos multidisciplinares que trabajen mediante programas consensuados de actuación, ofreciendo así una cobertura socio-sanitaria adecuada a estas mujeres, por lo tanto una atención de calidad.

Además la puesta en marcha de estos planes específicos de salud, implicaría el inicio del seguimiento de cada una de estas mujeres a través de un programa de visitas, con el que se tendrían unos objetivos a conseguir mediante unos criterios de calidad establecidos, registrando cada una de las intervenciones y los cuidados que se lleven a cabo.