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"Hemos potenciado el trabajo de la enfermería en El Salvador en el área de las urgencias pediátricas"


La Fundación para el Desarrollo de la Enfermería, FUDEN, en colaboración con la Diputación Provincial de Burgos han puesto en marcha en El Salvador un programa de formación continuada en urgencias pediátricas destinado a las enfermeras. La iniciativa se ha llevado a cabo en la región central del país, en concreto en los departamentos de Cabañas, San Vicente y La Paz. Junto al envío de material sanitario básico, el proyecto ha preparado a seis enfermeras que, a modo de facilitadoras, llevarán los nuevos conocimientos a todas sus compañeras locales, a través de la metodología de formación en cascada que garantiza la continuidad en el tiempo de la acción. La encargada de la capacitación ha sido Maite Monasterio, enfermera española especialista en urgencias que se desplazó hasta El Salvador a finales de octubre.

¿Qué imagen de la enfermería en El Salvador tiene, tras su estancia en el país?
Pues profesionalmente hablando me sorprendió gratamente. Tienen una capacidad de trabajo espectacular y muchísimas ganas de aprender. La impresión que me dio es que les falta una guía, canalizar todas esas energías porque no hay un ámbito, un foro de enfermería que les permita desarrollar todo eso. Tienen una formación académica impresionante, pero luego laboralmente no tienen capacidad de decisión, ni de aplicación de esos conocimientos, por varias razones. Primero porque hay muy pocas enfermeras, con lo cual bastante tienen con intentar cumplir las órdenes médicas. Y, segundo, por la mala consideración, entre comillas, que tienen tanto entre sus compañeros médicos, como entre la población. No hay un reconocimiento profesional que avale su función. Están tratando de revertir esta situación y están intentando adquirir conocimientos, nuevas competencias, nuevas áreas de trabajo para defender su área profesional.

¿Cuál ha sido el trabajo desarrollado con las facilitadoras?
El proyecto ha realizado un programa de formación continuada. Primero de lo que se trata es de formar a las facilitadoras, en concreto un equipo de seis enfermeras que son las que luego van a dar la formación continuada al resto de sus compañeras, tanto a nivel hospitalario como de primaria. La capacitación estaba dividida en dos partes. Primero una específica en urgencias pediátricas de la que me encargué yo. Les hablé de los últimos avances, los conocimientos más actuales, las nuevas políticas de atención y los protocolos. La segunda parte consistía en el procedimiento didáctico y de ella se ocupó el propio Ministerio de Salud, de darles la metodología para enseñar y definir las estrategias educativas. Mi parte fue la sanitaria. Posteriormente, ellas tenían que dar el curso a las compañeras tanto de nivel hospitalario como de primaria. Aunque el objetivo fundamental del proyecto era mejorar la atención primaria, porque las enfermeras señalan que hay muchas patologías y circunstancias urgentes que pueden solucionarse desde la atención primaria. El problema es la falta de formación y, sobre todo, de capacitación, porque en general material sí que suelen tener a su disposición material, muy escaso en comparación nuestra, pero que pueden utilizar. Entonces, decidimos involucrar también al nivel hospitalario con el fin de evitar fisuras en el proceso de atención de enfermería.

¿Cuáles son las patologías más comunes en las urgencias pediátricas en El Salvador?
Mi estancia se podría dividir en dos fases. En primer lugar una etapa institucional. Cuando llegué se puso en contacto conmigo el Comité de la Niñez. Estuvimos trabajando en la unidad de enfermería, buscando toda la información epidemiológica relacionada con las urgencias pediátricas, para analizar en qué áreas convenía hacer hincapié. Hicimos un compendio de patologías y aspectos concretos que veíamos que se podían mejorar y que veíamos que podían tener una respuesta positiva a nivel de la población pediátrica. En concreto dimos con tres patologías fundamentales. Primero están los procesos respiratorios, les preocupan muchísimo a nivel de neumonías, sobre todo natales y neonatales. Segundo, las diarreas, hay un alto porcentaje de mortalidad por procesos de deshidratación. Y, tercero, el dengue. En ese momento estaban en pleno brote y suponía un problema de salud muy importante. Además en época de plaga se colapsan los servicios hospitalarios. Así tuvimos en cuenta que desde la atención primaria se pueden controlar muchos aspectos e hicimos hincapié en ello para evitar esos colapsos. Del mismo modo actuamos con los procesos diarreicos que se asocian mucho a parasitosis y a problemas con el agua, como es habitual en estos países. También analizamos otros problemas de menor incidencia en la mortalidad, pero igual de importantes, como los traumatismos y su atención prehospitalaria. Insistimos en el análisis de los casos que llegaban al hospital y de su tratamiento posterior para mejorar la atención primaria y por tanto el pronóstico del niño. Por último, abordamos las intoxicaciones, que tenían mucho que ver sobre todo con plaguicidas y abonos químicos, que ahí los utilizan indiscriminadamente en las plantaciones de café y que provocan muchas alteraciones en las áreas rurales, sobre todo cuando los niños tienen que ir al colegio.

Éstas son las principales conclusiones a las que llegaste con el Comité de la Niñez y a partir de eso las aplicaste a la formación que impartiste a las facilitadoras.
Exactamente. Luego analizamos de cada uno de estos procesos qué es lo que se sabía, qué es lo que se hacía a cada uno de los niveles y qué es lo que se podía mejorar. Hicimos hincapié primero en coordinar los dos niveles y segundo en fortalecer al nivel primario para que atajasen lo más posible esas patologías.


Un momento de la capacitación

¿En ese sentido, hacia qué orientaste la capacitación de las facilitadoras?
Partimos de que en la atención primaria los recursos materiales son pocos y las posibilidades de utilizarlos son menores. También vimos a una falta de confianza, de práctica, porque los conocimientos los tienen pero les falta saber cuándo deben utilizar los recursos con un beneficio muy claro. Bajo esa perspectiva incidimos en apoyar todas las intervenciones de enfermería sobre una misma estrategia que se pudiese aplicar tanto en el nivel hospitalario como en el nivel de primaria para que luego supiese cada una qué es lo que habían hecho y fuese un continuo en la atención.

¿Cómo organizasteis esta estrategia?
Organizamos todo en función de una valoración por aparatos, de manera que una enfermera sin ningún tipo de material valoraba las constantes vitales y en función de cuál veían alterada realizaban una intervención de enfermería. De esta forma se apoyaba cualquier tipo de recurso y cualquier tipo de intervención que ellas tuvieran que utilizar. Se les ha formado en ese sentido, para que puedan emplear los recursos necesarios cuando haga falta.

¿Cuál fue la respuesta de las enfermeras?
Cuando les expliqué la estrategia que usamos aquí, en general, quedaron muy sorprendidas ya que, de repente, quedaron organizadas y priorizadas todas las intervenciones de enfermería de una manera muy clara, muy sencilla y muy rápida. Fue como darle forma a todos los conocimientos y protocolizarlas en una serie de intervenciones muy concretas valoradas y apoyadas por conocimientos y por la experiencia clínica que ellas tenían también. Ellas mismas se quedaron muy contentas y satisfechas y se sorprendieron de la facilidad para aplicar los protocolos.

¿Cómo se podría seguir actuando, en función de las necesidades que has detectado, para poder reducir la mortalidad neonatal en El Salvador?
Creo que la formación tendría que ser más amplia, ya no sólo me refiero a más zonas aparte de la paracentral, que eso está claro, sino que llegue a todos los profesionales. Los recursos allí son los que son y su manera de funcionar es la que es. Ellos trabajan a través de comités y de personas encargadas. Pero esta formación convendría que llegase a todos los profesionales de enfermería, no solamente a una coordinadora en el hospital o en el centro de salud. Estoy segura que eso va a ser eficaz pero se podría aumentar la eficacia si estos conocimientos alcance a todo ese colectivo. Lo que hace falta también son muchas medidas de prevención primaria de control ambiental. Bien está que sepamos actuar, pero si no tuviésemos que actuar en ese sentido sería mejor.

¿Cómo funciona el comité de la niñez con el que te reuniste?
Allí el Ministerio de Salud se organiza por comités, que son equipos asesores de las políticas sanitarias. Son un grupo de sanitarios que están trabajando en el área asistencial, incluyen tanto a medicina como a enfermería que se especializan en un área, en el sentido de que son los que realizan todos los informes estadísticos, epidemiológicos y son los que proponen las medidas a adoptar para que se mejore esa situación. Hay varios comités: el de la mujer, el de aspectos medioambientales y en este caso el que a mí me competía era el de la niñez.