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FUDEN moviliza a un grupo de enfermeras dominicanas para atender a las víctimas del terremoto de Haití


FUDEN moviliza a un grupo de enfermeras dominicanas para atender a las víctimas del terremoto de HaitíUn grupo de 23 enfermeras dominicanas pertenecientes a la Asociación de Enfermeras Graduadas (ADEG) de la República Dominicana, entidad con la que la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería coopera en el país centroamericano, se han desplazado a la ciudad de Jimaní, en la frontera con Haití. En este lugar el gobierno dominicano ha instalado un centro de operaciones de ayuda a los damnificados del terremoto. Allí han prestado sus cuidados de salud a la población afectada por el seísmo.

El trabajo que han realizado se enmarca dentro del operativo establecido por la Fundación para ayudar a las víctimas del seísmo. La situación que se encontraron las enfermeras dominicanas fue caótica. El hospital de Jimaní cuenta con 20 camas y en estos momentos atiende a más de 300 pacientes. "Llegamos al hospital que estaba convertido en un caos, mucha gente, doctores, periodistas de todas partes del mundo, enfermeras de algunos hospitales del país, mal olor porque muchos pacientes llevaban dos días sin recibir cura y aseo personal, enfermos por doquier…". Así pues, no había tiempo que perder. "Inmediatamente nos integramos al trabajo, comenzamos a asear, a curar y a medicar a los pacientes", explica Nirka Reyes Altagracia, enfermera de FUDEN en Dominicana.

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En muchos casos, las víctimas del terremoto llevaban varios días sin recibir curas. "Fue necesario trasladar a muchos pacientes hasta la capital, Santo Domingo (República Dominicana) porque necesitaban cirugía mayor. A muchos tuvimos que amputarles extremidades porque el miembro estaba muy afectado por el tiempo que llevaban sin recibir atención y sufrían infecciones graves. Había muchas personas con fracturas de caderas fémur, máxilofacial o craneal".

A lo largo de los últimos días el hospital de Jimaní ha recibido numerosas donaciones, pero el principal problema ahora no es la falta de suministros sino la coordinación del reparto de la ayuda, como indica Nirka Reyes. "Todo lo que pueda describir sobre lo que pasa en el hospital es poco. Hay muchos pacientes por donde quiera que vayas, en las emergencias o en los pasillos en bancos, camillas, colchones, sillas de ruedas… La mayoría con traumas en distintas partes del cuerpo y laceraciones. Muchos de ellos han perdido a algún familiar o, incluso a todos. Es un drama triste". "Han llegado donaciones de todo tipo y también muchos médicos, enfermeras y traductores, pero no hay mucha coordinación en el trabajo, quizás por la acumulación de tareas". En definitiva, necesitan profesionales que ayuden a organizar todo el trabajo que queda por hacer para atender a las víctimas del terremoto.

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