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"Las enfermeras han cambiado su percepción sobre la importancia de los cuidados para reducir la mortalidad neonatal"


El hospital "San Lorenzo de los Mina" se encuentra en el este de la provincia de Santo Domingo, cercano a la capital de la República Dominicana. Se trata de un centro materno infantil que atiende a grandes núcleos vulnerables de población. Las tasas de morbi-mortalidad materna e infantil son las más altas del país, en el que mueren 38 niños por cada 1.000 nacidos y 150 madres por cada 100.000 nacimientos, según las estadísticas de Naciones Unidas. Para corregir esta situación, la Organización Mundial de la Salud advirtió sobre la necesidad de mejorar la asistencia que reciben madres y neonatos y las prácticas durante el nacimiento. Éste fue el punto de partida del proyecto para mejorar los servicios de maternidad del mencionado hospital, llevado a cabo por la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería y la Generalitat Valenciana, en colaboración de la Secretaría de Estado de Salud Publica y Asistencia Social, SESPAS. Gustavo Traver, enfermero de la unidad de neonatos del Hospital La Fe de Valencia, ha participado en el programa como asesor y docente y ha sido el encargado de realizar la evaluación de los trabajos ejecutados en los hospitales de San Lorenzo de los Mina, Virgen de Altagracia y Luis Eduardo Aybar. Hemos hablado con él.

¿Cuáles han sido las principales acciones en el proyecto?
Lo primero era comprobar que efectivamente el proyecto había servido de algo, si las enfermeras habían sido capaces de comprender el mensaje… Es decir, tenéis una alta mortalidad infantil, sobre todo de niños inferiores a 28 días de vida y queremos comprobar si habéis sido capaces de modificar las conductas con respecto al tratamiento y a los cuidados que se dan a los bebés. Lo primero que vi en el hospital de "San Lorenzo de los Mina" es que los niños estaban cubiertos, sobre todo las incubadoras, y se les protegía de la luz y del ruido. Había un ambiente más cálido y tranquilo que antes de empezar el proyecto. Cuando llevamos a cabo los talleres prácticos observé que había muchas deficiencias arquitectónicas en el recinto de neonatos y, en mi segundo viaje, muchas de ellas ya se habían subsanado. Por ejemplo, el secador de manos, que era eléctrico, se había sustituido por otro de papel. Así evitamos que cuando te secas las manos se creen unos reflujos de aire que lo que va a levantar es todo el polvo del suelo y los niños lo van a respirar. Con lo cual, sí se habían subsanado muchas de las deficiencias observadas en la evaluación inicial. También hemos constatado los progresos de los cuidados. Antes los niños estaban en la cuna con una lámpara de cuello de ganso encima y ahora estaban con una cama muy bien hecha, la lámpara ya no estaba encima, sino a una distancia prudencial. Las fototerapias se habían puesto a la distancia correcta.

¿Se han obtenido algunos resultados concretos en cuanto a la morbi-mortalidad neonatal?
Hemos constatado que hay menos niños infectados, que es sobre todo la primera causa de muerte en la República Dominicana. Se había disminuido la tasa de morbilidad, la tasa de estancias y eso ya es considerable. Dices, bueno, por lo menos se está trabajando en la dirección correcta. Queda pendiente la elaboración de protocolos para una actuación generalizada, y ahí se les dieron ya las pautas para que comiencen a trabajar en este sentido. Esto te aporta una continuidad en los cuidados.

¿En qué consiste el comité de defensa del neonato formado por las enfermeras a raíz de este proyecto?
Se ha creado para coordinar el trabajo de todos los hospitales y contribuir a mejorar la calidad del servicio y el desempeño laboral con el fin de disminuir los índices de la morbimortalidad. La idea es que las propias enfermeras comprueben qué protocolos se están utilizando, cuáles son los más adecuados y así compartir esta información. Es decir, si un hospital trabaja bien y eso funciona pues aplicarlo al resto de hospitales. Como es un comité y están representados gentes de todos los hospitales si hay un protocolo mejor que el nuestro se adapta siempre el mejor para todos.

¿Cómo han respondido las enfermeras dominicanas implicadas en el proyecto?
Me han comentado que han cambiado su forma de trabajar y pensar, que es lo más importante, antes y después del curso. Eso es fundamental, que ellas tengan una percepción de la enfermedad antes y después, que vean el problema como algo propio. Se acostumbraron a que los niños se les morían y ahora ya piensan que eso ya no puede pasar, que se tenga que morir sólo el que tenga una serie de patologías que no hagan viable la vida, pero los que tengan alguna posibilidad hay que luchar por ellos. Ése es uno de los cambios más importantes en cuanto al pensamiento enfermero.