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ESPECIAL PRESCRIPCIÓN ENFERMERA Una necesidad sentida


ESPECIAL PRESCRIPCIÓN ENFERMERA Una necesidad sentidaLa indicación de medicamentos es una realidad en el día a día enfermero, al igual que todo el proceso de cuidados derivado de la administración de fármacos, pero sin ningún amparo legal al respecto de su ejecución y desarrollo. En un contexto en el que los errores derivados de la toma de decisiones relacionadas con el uso, dispensación y administración de medicamentos pueden tener graves consecuencias para el paciente se hace evidente la necesidad de una normativa que ampare el trabajo enfermero.

Este vacío legal oculta una realidad sobre la que la profesión lleva reflexionando desde hace muchos años: en la mayoría de los servicios de salud las enfermeras prescriben fármacos y productos sanitarios a diario, aunque no se etiquete como intervención enfermera "ilegal", al desarrollarse dentro de la dinámica habitual del funcionamiento de los servicios en particular y del sistema sanitario en general.

Podemos encontrar numerosos ejemplos sobre la prescripción enfermera:

Las enfermeras indican, utilizan y dispensan medicación tópica en la mayoría de las curas que realizan como en quemaduras, heridas y úlceras.

Las enfermeras prescriben y administran broncodilatadores ante episodios de dificultad respiratoria de los pacientes en los servicios de urgencias, de atención primaria y en las unidades de hospitalización.

Las enfermeras prescriben y administran analgésicos, antiinflamatorios y antitérmicos ante la aparición de dolor, inflamación y fiebre en los pacientes a los que atienden.

Todas estas actuaciones se transcriben en la historia clínica del paciente como órdenes de tratamiento médico, es decir, que aunque la decisión la toma la enfermera basándose en una valoración del paciente y en su propio criterio, se requiere legalmente que sea un médico quien paute. En muchas ocasiones, debido a la exigencia de una respuesta eficaz y eficiente a la necesidad del paciente y ser la enfermera el profesional que valora de forma continua a la persona, indica y administra el fármaco, y luego, lo comenta con el facultativo para que lo transcriba en la historia clínica y así su actuación tenga un amparo legal.

De cualquier modo, lo que parece claro es que las enfermeras tienen una responsabilidad determinante en lo que se refiere a la indicación, uso y administración de medicamentos al paciente y que esta responsabilidad requiere una competencia profesional, que a su vez exige a las enfermeras formarse en esta área del cuidado de forma continua.