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La cooperación enfermera, un medio para garantizar los derechos de la mujer en el mundo


La cooperación enfermera, un medio para garantizar los derechos de la mujer en el mundoLos países empobrecidos deben contar con enfermeras capaces de fomentar la igualdad de género y de conseguir que todas las acciones relacionadas con los cuidados de salud reviertan, de forma transversal, en mejorar la situación de la mujer en las comunidades locales donde trabajan. Es la demanda realizada por la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (FUDEN) con motivo del Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

A juicio de FUDEN, la cooperación enfermera es un medio para garantizar el cumplimiento de los derechos de la mujer en el mundo, por lo que es fundamental que los organismos internacionales y las administraciones españolas sigan impulsando políticas que propicien la igualdad de género y garanticen el derecho a la salud sexual y reproductiva de la mujer, en especial en los países más empobrecidos de América y África.

La enfermería es clave para impulsar el desarrollo y autonomía de la mujer, sobre todo en las comunidades donde sufren un mayor riesgo de exclusión social. Es lo que ocurre en el departamento de Retalhuleu (Guatemala), donde viven 72.000 adolescentes. De ellos, 1.250 son embarazadas, con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años. Con el fin de reducir esta cifra, FUDEN y la Dirección Nacional de Enfermería del país centroamericano han puesto en marcha un programa de formación de los estudiantes en los centros escolares de la región, en colaboración con la Xunta de Galicia. "Comprobamos el aumento de embarazadas adolescentes, lo cual es alarmante para nuestros indicadores de mortalidad, ya que podrían aumentar por encontrarse en una edad de riesgo reproductivo. Al analizar estos datos surgió la inquietud de capacitar a los jóvenes sobre esta temática", explica Samuel García, enfermero docente responsable de la educación de los alumnos.

Uno de los principales motivos de abandono de los estudios por parte de las mujeres son los embarazos adolescentes, debido a las nuevas exigencias que la maternidad impone en sus vidas. Esto da lugar a otra consecuencia dentro de este ciclo de acontecimientos encadenados: el mayor nivel educativo de la mujer reduce la mortalidad materno-infantil porque el número de hijos es menor, desciende la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual y disminuye la violencia machista.

Los embarazos, las enfermedades de transmisión sexual y la violencia machista tienen una repercusión directa en términos de morbi-mortalidad de las mujeres. Estos tres factores, asociados a las principales causas de enfermedad y muerte en todo el mundo, se pueden reducir a través de la cooperación enfermera.