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"Pobreza y enfermedad van de la mano"


Isabel Díez y Cristina Fernández son dos de las treinta enfermeras asturianas que durante el pasado mes de noviembre mejoraron sus conocimientos sobre cooperación al desarrollo en el ámbito de la salud y el impacto de las enfermedades tropicales desatendidas en las poblaciones con menos recursos. Primero, realizaron un curso inicial en el Centro de Salud Severo Ochoa de Gijón. Posteriormente, accedieron a una beca para completar su formación en el Instituto Carlos III de Madrid, actualizando sus conocimientos sobre infecciones tropicales.

Cristina, que carecía de experiencia previa en el ámbito de la cooperación, manifiesta su satisfacción por los conocimientos que ha adquirido. "El curso se presentó casi como llovido del cielo. No podía dejar pasar la oportunidad que me venía a la puerta de casa de profundizar en un tema que me interesaba y del que tenía un desconocimiento importante". A modo de balance, considera que se ha acercado "a una realidad diferente, que me gustaría conocer, en un futuro, en el mismo terreno".

Por el contrario, Isabel ya había trabajado como enfermera cooperante en varias misiones de Acción contra el Hambre y el Comité Internacional de la Cruz Roja. Asegura que decidió participar en el curso para "reforzar mis conocimientos teóricos sobre medicina tropical, así como descubrir el abordaje de la cooperación desde otros ámbitos, más allá de las instituciones con las que he trabajado".

Isabel asegura que el primer curso de Gijón le permitió "el redescubrimiento de algunas enfermedades y el recuerdo de las mismas me sirvió para seguir el curso de Madrid. En el Instituto Carlos III tuve la oportunidad de conocer las últimas actualizaciones de la mano de expertos en España, lo que resultó muy enriquecedor".

En el caso de Cristina, las dos formaciones le han permitido "conocer mejor qué es eso de cooperar y tener una toma de contacto inicial con conceptos de los que nunca había oído hablar. En lo que a enfermedades tropicales se refiere, el desconocimiento era mayor. No eran materias que se estudiasen cuando obtuve la diplomatura y mi bagaje profesional me llevó por otros derroteros, así que he descubierto enfermedades de las que ni tan siquiera había oído hablar y he ampliado y afianzado conocimientos sobre otras patologías que sí sabía pero de las que desconocía su repercusión en otros países".

Cristina reconoce que le ha sorprendido "la tremenda repercusión" de las enfermedades tropicales en las personas y las sociedades que las sufren. "He constatado cómo pobreza y enfermedad van de la mano y cómo la realidad social y económica que vivimos en los países más desarrollados nos aleja más si cabe de otras realidades de las que también somos responsables", asegura.

Al hilo de lo anterior, con su formación y experiencia, Isabel afirma que las enfermeras son importantes para cambiar la realidad de las poblaciones que sufren las enfermedades tropicales. "Tenemos un perfil generalista que siempre nos hace útiles. Nuestra versatilidad y la buena base formativa con la que contamos hace que seamos referencia en muchos contextos donde el acceso a los médicos es escaso o nulo".