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Kit infantil para el niño diabético

Un Kit infantil para facilitar la vida del niño diabético

Diseño, creatividad y salud en un mismo espacio

Los casos de diabetes en el mundo han aumentado en los últimos años. Aunque al hablar de diabetes lo relacionamos directamente con los adultos, es cierto que los casos diabéticos en edad infantil se han multiplicado, contando 90 mil nuevos casos en todo el mundo, en el año 2017.

Lo más común es que se trate de Diabetes Tipo 1, ocasionada por una reacción autoinmune del organismo, que ataca las células del páncreas productoras de insulina. Esta tipología obliga al diabético a medirse sus niveles de glucosa varias veces al día, una dieta estricta y la necesidad de hacer ejercicio. Quizás esto en un adulto no conlleve un cambio tan brusco en su día a día, pero en el caso infantil, este hábito implica una adaptación más difícil a su vida de niño.

La diseñadora mexicana Renata Souza Luque no es diabética, pero su sobrino sí; de Tipo 1. Al ver la dificultad de hacer una vida normal por parte de Thomas –así se llama su sobrino de 6 años-, diseñó un Kit infantil para niños diabéticos que facilitara el día a día de éstos y la convivencia con su enfermedad de manera natural.

Thomy –así llamo a su diseño, por su sobrino- se compone de una jeringa con forma de pistola de agua y unos tatuajes temporales, que convierten el momento de inyección de insulina en algo divertido, diferente y natural. Renata quiso aunar diseño y creatividad en este kit personalizado y lo llevó a una herramienta de manejo intuitivo y sencillo para los más pequeños.

thomy kit design


Los tatuajes temporales son dibujos divertidos –el espacio, fondos marinos, etc.- con puntos de colores, de manera que el diabético siempre podrá recordar dónde se produjo el pinchazo anterior, y así evitar las típicas molestias y erupciones en la zona: al desinfectar la zona con alcohol, el punto de color se borra; lo mismo ocurrirá con el resto de puntos hasta no quedar ninguno. El tatuaje, entonces, quedará en blanco y negro y habrá que cambiarlo por uno nuevo, un nuevo dibujo, una nueva diversión en diseño.

Renata quiso cerciorarse de la facilidad del kit y el manejo intuitivo de este por parte de los niños. Para ello, pidió a su sobrino que lo utilizara y no le dio ningún tipo de instrucción previa. El pequeño supo que hacer ¡Incluso su hermano –no diabético- se pegó los tatuajes!

Renata presentó este proyecto en su proceso de graduación y quedó finalista en los James Dyson Awards de 2017.