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Martes, 04 Diciembre 2018

5 años de los premios Enfermería en Desarrollo

"Los premios surgieron porque queríamos formar parte del cambio marcar un antes y un después en la figura y el poder de las enfermeras, en cómo nos vemos y en cómo nos ven; ayudándonos a poner en valor todo lo que hacemos y todo lo que somos"

Amelia Amezcua, la directora de la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería, centró su intervención en la ceremonia de entrega de premios de la revista Enfermería en Desarrollo en el objetivo principal buscado con la celebración de estos premios: hacer visibles a la profesión enfermera. A continuación reproducimos el discurso completo. 

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Muy buenas noches
En nombre del Sindicato de Enfermería, SATSE y de FUDEN, la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería, quiero darles las bienvenida y, sobre todo, agradecerles que hoy hayan hecho un hueco en sus agendas a las Enfermeras.
Y es que como han visto… ya van ¡cinco años! Cinco años de revista Enfermería en Desarrollo y cinco ediciones seguidas de esta Gala de Premios de la Enfermería En Desarrollo.

Podría decirles que cuando empezamos a esbozar este proyecto estábamos totalmente convencidos de su éxito y no hubo tensiones ni resistencias; pero entonces les mentiría. La costumbre y la tradición siempre intentan neutralizar la emergencia de cualquier innovación pero ante presidente maño y convencido, no hay quien se lo ponga por delante.

IMG-20181129-WA0025¿Y de qué estábamos convencidos? ¿Qué es en realidad lo que queríamos hacer?

Pues teníamos, y tenemos, la firme convicción de que hay que cambiar el modo en que la sociedad ve y trata a las enfermeras y de que ese cambio empezaba por nosotros, por los propios profesionales, por cómo nos vemos.

Así que nos propusimos desplazar el foco e iluminar todo lo que desde la perspectiva habitual se encuentra en la penumbra o resulta directamente invisible.

Dar luz a lo “cotidiano”, a “lo esencial”, a las necesidades de las personas y al trabajo enfermero y desvelar las trampas de los espejos en los que nos habíamos contemplado hasta ahora y proyectar nuestra verdadera imagen, con toda nuestra grandeza y talento profesional en los escenarios, en la televisión o como hoy, en las pantallas de la Gran Vía de Madrid.

Los premios surgieron porque queríamos formar parte del CAMBIO; marcar un antes y un después en la figura y el poder de las enfermeras, en cómo nos vemos y en cómo nos ven; ayudándonos a poner en valor todo lo que hacemos y todo lo que somos.

Expresar que no tenemos por qué limitarnos a ser un único tipo de enfermera; que podemos tener múltiples facetas, que cada día nos reinventamos para generar bienestar y prestar cuidados, y que gracias a nuestro trabajo, y a nuestras cadenas de cuidos, se sostiene la vida.

Pero, más allá de eso, nuestra gran sorpresa ha sido que los premios son una fuente inagotable de inspiración y de generación de alianzas y sinergias; nuestros finalistas y ganadores, los profesionales que comparten en nuestra revista su trabajo diario, cada año se configuran como referentes para todos: aperturan nuevos caminos, nuevas formas de ser y vivir la enfermería, que poco a poco van tejiendo redes más allá de lo individual y que contrarrestan el sesgo acumulado durante años en los que no hubo lugar para las enfermeras en los órganos de poder y decisión del sistema sanitario.

Ministra, consejera, consejeros, autoridades políticas... Estos premios también pretenden desde sus inicios usar este escenario para hacernos ver a las enfermeras, iluminar la esencia de nuestro trabajo que muchas veces es invisible a los ojos políticos, que escapa a análisis macroeconómicos y a criterios de rentabilidad; queremos iluminar la rentabilidad de nuestros cuidados en términos sociales y de bienestar, queremos usar este poder mediático por el “derecho al cuidado” de todas las personas, que pasa porque se haga justicia con las enfermeras en el sistema sanitario y ocupemos el lugar que nos corresponde, y con el número de profesionales que en términos de seguridad y calidad, también nos corresponde.

Las decisiones sanitarias no pueden tomarse solo con criterios técnicos; hay que optar entre VALORES. Y un presupuesto, es la traducción contable de una priorización de valores. Por ejemplo, hay que elegir, entre adscribir más recursos a aumentar la población con buena salud o aumentar sólo la supervivencia; o elegir una prioridad con independencia de la edad y el género, o hacerlo para una edad y género.

Hoy que comparten con nosotras la magia que se crea ante el derroche de talento de las enfermeras, que van a ver el mundo desde nuestros ojos, elíjannos en sus prioridades y marquen con nosotros un antes y un después para la sociedad.
Muchísimas gracias.