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#DiaInternacionaldelaMujer Con nosotras, enfermeras, el mundo es mejor

Somos mujeres. Somos cuidadoras. Somos trabajadoras. Somos enfermeras. Con nosotras el mundo es mejor

Se acerca nuestro día, el día de las mujeres, de las trabajadoras, de nosotras, las enfermeras. Un 8 de marzo de 1857 las trabajadoras de una fábrica de textiles de Nueva York, tras un tremendo incendio con numerosas víctimas, alzaron la voz con el objetivo de mejorar sus condiciones laborales y una mejora en sus derechos. Así comenzó nuestra lucha por una igualdad aún demasiado invisible; aunque los avances han sido grandes desde aquél día, falta mucho por hacer.

Como si de aquellas trabajadoras textiles se tratara las enfermeras trasladamos esta lucha a nuestra profesión de Enfermería y en ese paso igualitario descubrimos obstáculos que todavía no han sido derribados. Desde disfraces o vestimentas en el mercado que reducen nuestra imagen a un mero objeto sexual hasta nuestra imagen desde un punto de vista más socializada pero que tan sólo llega a un “la que pincha” y no lo que realmente hacemos: cuidar, diagnosticar, prescribir, investigar, apoyar, dirigir… En esto de la dirección existe, además, un enorme techo de cristal que parece infinitamente irrompible y es que, a pesar de ser la profesión con mayor número de mujeres entre sus trabajadores (un 84%), la directiva sigue compuesta por una hombría aventajada.

Este año hemos alcanzado un hito que perseguíamos desde hace años: la prescripción enfermera. Poco a poco nuestros valores y funciones se van haciendo evidentes, necesarios y, lo más importante, reconocidos. Pero <<creer con ligereza, gran torpeza>> y alcanzar una meta no es tocar todas.

Las condiciones laborales que administran nuestro trabajo es un eslabón que sigue suelto y que debemos encajar por cualquier parte a la cadena de combate. Un estudio reciente afirma que el cambio constante de horario nocturno-diurno -y, sobre todo, el horario de noche- suprime la producción nocturna normal de melatonina lo que conlleva el riesgo de padecer con mayor probabilidad un cáncer de mama, pero también aumenta el peligro de sufrir enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos, problemas digestivos, fatiga, depresión, ansiedad e insomnio. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) describió el trabajo a turnos como “probablemente carcinogénico para los humanos” y así se ha comprobado ya en estudios experimentales en animales con un incremento acelerado de tumores mamarios provocados por la constante exposición a la luz durante la noche. La salud, aquella por la que velamos, cuidamos, diagnosticamos, prescribimos e investigamos, aparece, sin embargo, como una lanza en nuestro organismo y nadie hace nada por impedirlo. Es necesario reducir esas jornadas nocturnas que afectan a mente y cuerpo a la vez.

El sueldo de una enfermera tampoco permite regocijarnos de igualdad en nuestra profesión, no sólo por el simple hecho de que el techo directivo esté mayoritariamente compuesto por hombres y el sueldo allá arriba sea mayor; también han de tenerse en cuenta las condiciones a las que respondemos casi todas las mujeres por el simple hecho de serlo: ella, la madre, será la que opte por la jornada reducida, la que cargue horas en los pediatras o derivados para sus hijos, la que atienda sus estrictos horarios infantiles y atienda con mayor ahínco a sus necesidades. Todo ello implica un sacrificio de esfuerzo, salud y sueldo. Este último en las mujeres ya de por sí implica una disminución, pero con las jornadas reducidas la cantidad de salario llega a reducirse hasta índices mediocres.

Si nos trasladamos el foco a la investigación, estamos de enhorabuena. Son muchos los pasos que hemos conseguido dar hasta el día de hoy: la mujer en la investigación se ha reconocido con mayor énfasis, comienzan a publicarse las caras de aquellas féminas que aportaron mucho a la ciencia y el avance en la cura de enfermedades y que se las había derivado a la sombra. En Fuden cada año inauguramos una nueva formación en este ámbito y nuestras jornadas investigadoras se han teñido de morado con una gran acogida, sobre todo, desde la profesión de Enfermería. Es más, este año la revista Nure Investigación celebra sus 15 años y querremos celebrarlo contigo y volver a iluminar la estupenda labor enfermera en este espacio tan fundamental en términos de ciencia y salud. A pesar, eso sí, de este pequeño –y grande- paso, aún la figura de la enfermera parece que no puede asociarse a la de una investigadora. Así lo describía la Dra. Nélida Conejo en su columna de opinión, “¿Habéis intentado alguna vez explicar a alguien qué es lo que hacemos? Yo sí. Y la conclusión de mi hijo de 4 años fue “mamá es médica” y “mamá pincha”. La cosa no se quedó ahí, pues cuando terminé mi doctorado y empecé a dedicarme de lleno a la investigación, la conclusión fue que “mamá ya no es enfermera, ahora es investigadora”… Por lo visto no se puede ser enfermera e investigadora a la vez. El caso es que, los profesionales de enfermería para poder romper esta doble barrera, necesitamos modificar el estereotipo social existente visualizando nuestra labor investigadora, como mujeres pero también como enfermeras científicas.”

8M - dia de la mujer en Enfermería


Pero empecemos por el principio, por nuestra lucha, nuestra enfermería: los cuidados enfermeros están en todas partes, allá donde se necesitan, desde un hospital hasta una ambulancia o un domicilio, en el nacimiento y en las últimas horas de un paciente terminal. La mano enfermera mece cualquier imperfección en la salud no programada y ayudamos a desviarla hacia el camino correcto. ¿No es motivo suficiente para alzar nuestra voz y luchar por nuestros valores, por la visibilidad que merecemos, por abandonar los estereotipos en los que nos han cercado, por dar por fin caza a esas condiciones dignas tanto laborables como en lo referente a nuestra salud?

Como dice nuestra directora de FUDEN, Amelia Amezcua, “piensa en grande porque lo que haces como enfermera es enorme y trasciende tu cotidianidad y tu día a día; toma perspectiva, reflexiona y dimensiona en su justa medida el valor de tus acciones. Las enfermeras somos el eslabón en estas cadenas de cuidados que marca la posibilidad de recibir cuidados dignos, de ejercer el derecho a la salud y el derecho al cuidado. SOMOS MUJERES, SOMOS CUIDADORAS, SOMOS TRABAJADORAS. SOMOS ENFERMERAS. CON NOSOTRAS EL MUNDO ES MEJOR”.