Opinión

Compartir conocimiento

"Compartir conocimiento en la profesión de enfermería es aceptar que todos somos aprendices y maestros a la vez, simultáneamente o consecutivamente"

¿Nos atrevemos a compartir conocimiento?

Compartir conocimiento, son dos palabras que separadas poseen fuerza propia y peso específico, y que además son bidireccionales: salen desde las personas hacia las personas en un movimiento armónico, sucesivo y multiplicador.
Y estas dos palabras, unidas, forman un enlace de tal fuerza, que invita a profundizar para entender realmente su significado, sobre todo, si añadimos que se trata de compartir conocimiento entre profesionales de enfermería.

Hay conocimientos que se imparten en academias, escuelas, universidades o foros digitales, todas las profesiones se forman a sí mismas, construyendo una secuencia circular desde que se inicia el aprendizaje como alumno, hasta que se imparte conocimiento como maestro.

El conocimiento en sí mismo, no es propiedad de nadie, quizá sí el diseño de la caja donde lo guardamos, existe en muchas formas y formatos, pero en realidad se encuentra en todas partes si se sabe mirar, compartir, recibir y aceptar.

Compartir conocimiento en la profesión de enfermería es aceptar que todos somos aprendices y maestros a la vez, simultáneamente o consecutivamente. Enseñamos y aprendemos continuamente sin que se trate de un objetivo académico. Es algo mucho más profundo.

En la muy ajetreada profesión de enfermería, es importante reflexionar sobre la importancia de este conocimiento, individual o grupal, que se comparte cada día, que se comparte desde el silencio, sin palabras, porque es ahí donde adquiere una dimensión única y especial. Silencio de cada día, trabajo cotidiano lleno de contenido, de actividad incesante, pero también de observación, de gestos, miradas y expresiones. Las enfermeras y enfermeros aprendemos y enseñamos cada día, con cada persona que atendemos, con cada mujer, hombre, niña y niño, empatizando, ejerciendo, relacionando, solucionando, canalizando. Todos aprendemos de todos, y todos sin excepción enseñamos a todos, incluso a nosotros mismos…cada día.

Los profesionales de enfermería compartimos conocimiento desde el silencio en nuestra tarea, somos modelos observados, donde mostramos nuestras formas y maneras de hacer, de ser, de estar y de sentir… para que otros profesionales aprendan, integren, adapten, discriminen o rechacen. Y así cada enfermera y cada enfermero comparte más allá de lo académico, comparte conocimiento tamizado por la experiencia.

Un profesional joven, recién egresado, puede ser un experto en aspectos que otro profesional no ha tratado en ningún momento a lo largo de su vida laboral, y al contrario, lo que crea en la profesión un espacio único de enseñanza- aprendizaje permanente y circular.

No quito mérito, todo lo contrario, al compartir conocimiento desde lo académico, es muy gratificante, y la base necesaria para construir el desarrollo y la madurez profesional, pero a veces hay un ruido de fondo que ensordece y que impide a los profesionales de enfermería reflexionar sobre la profundidad y significado de lo que está experimentando.

Compartir conocimiento en la profesión de enfermería necesita atril, pizarra digital y Apps, cierto, pero hay un tesoro que guardamos cada enfermera y enfermero –nuestra experiencia en el cuidado-, que se multiplica cada vez que lo abrimos y lo ofrecemos, que nos enriquece, nos hace madurar y nos nutre a todos, que mejora la salud de otros y la nuestra propia.

¿Nos atrevemos a compartir conocimiento?... solo es necesario querer, rebajar el ruido, conectar con nosotros mismos, empatizar con el otro y entrar en el silencio.