Opinión

La tecnología ha llegado para quedarse en la vida de tus hijos, pero ¿cómo quieres que la utilicen?

"La tecnología nos ha invadido de un modo que asusta, pero sabemos obviarlo con una ligera risilla; luego miramos un segundo hacia el suelo, vemos a nuestros pequeños y pensamos ¿nos hemos equivocado de salida?"

#Opinión por Javier Espinosa

Vivimos en un sociedad digitalizada: trabajamos desde cualquier lugar, el móvil controla la calefacción, la nevera; si no estamos en casa observamos el domicilio desde una App, un robot limpia el suelo mientras hace un detallado croquis de tu hogar al mismo tiempo que una notificación te avisa de que estás cerca de una cafetería que puede interesarte por la zona en la que paseas… La tecnología nos ha invadido de un modo que asusta, pero sabemos obviarlo con una ligera risilla; luego miramos un segundo hacia el suelo, vemos a nuestros pequeños y pensamos ¿nos hemos equivocado de salida?

El mundo ha mutado y nosotros nos hemos adaptado a ello porque veníamos de otro diferente. La duda que se plantea es lógica: ¿es ahora éste un buen lugar para empezar? ¿Se pueden dar los primeros pasos en la tierra o mejor enseñar a nadar ya que de ahora en adelante si no navegas, naufragas?

Los interrogantes están servidos ¿Cómo afecta la tecnología a esta nueva generación? Por desgracia es una pregunta que de momento solo puede responderse desde el plano teórico; ha transcurrido muy poco tiempo para extraer ninguna certeza real a la que agarrarse. No obstante, sí existen recomendaciones y reflexiones que nos hacen plantearnos cómo ven los expertos a día de hoy el problema. Desde la Asociación Española de Pediatría arrojan un dato de bastante valor orientativo: antes de los 2 años una pantalla no aporta nada al desarrollo de un menor.

Debatir sobre las nuevas tecnologías y la infancia es, inevitablemente, explorar la conducta adulta, es armarse de valor y ponerse frente al espejo. Tememos por la salud auditiva y visual de nuestros pequeños, sentimos miedo por la posibilidad de que no desarrollen una capacidad social adecuada, por su aislamiento, por su sedentarismo, pánico a que vivan en una sociedad gris sin amor por el aire libre, por los libros, por los amigos, por las conversaciones sin interrupciones… Tal vez estamos pidiendo a gritos que la siguiente generación no se parezca demasiado a la que le precede.

Como decíamos al principio, un remake de los viejos miedos remozados con atrezo del S.XXI: no son las sustancias de abuso. Sí, pero son las adicciones sin sustancia, la adicción a las nuevas tecnologías. Un miedo real a un fenómeno que no sabemos muy bien cómo combatir; supongo que por eso hemos sido tan conservadores y hemos hecho de nuestra casa un fortín tecnológico más parecido a una tienda Apple que a un hogar. Pedir a los menores que sean ajenos al mundo que nosotros proyectamos es lícito, pero ridículamente inviable.

Por otro lado, hacer que los niños se aíslen de la tecnología es privarles de un abanico de alternativas sin parangón, de entretenimiento y didácticas, de acceso a la cultura, a la información, es cerrar una ventana al mundo. Los riesgos y miedos son lógicos, pero para eso se inventaron las manos de los padres, para coger las de nuestros pequeños y ayudarles a dar sus primeros pasos, para que transitar ese sendero sea seguro con nuestra ayuda y, sobre todo, para aprovechar ese tiempo y transmitirles lo bueno que atesoramos: para educar en valores, en empatía, para enseñarles la importancia de la singularidad por encima de la presión de grupo, para explicarles que no deben crecer con miedo, pero sí saber cuándo deben tener cuidado.

La tecnología ha llegado para quedarse en la vida de tus hijos ¿cómo quieres que la utilicen?

Javier Espinosa
Enfermero y Responsable de Formación Enfermería Pediátrica FUDEN