Opinión

Requisitos para ser una enfermera escolar

¿Hay que ser una súper enfermera para ejercer en el ámbito escolar?

#OpiniónFUDEN por Nieves Márquez

Firma convenio FUDEN -UCLM

¿Qué clase de profesional de enfermería podemos encontrarnos en los botiquines de aquellos centros escolares en donde este profesional de la salud se ha hecho imprescindible?

Como no podía ser de otra forma, cada vez que uno se acerca a una consulta de enfermería escolar el mensaje de bienvenida se va desvelando a lo largo de las paredes que circundan el botiquín. Los folios llenos de dibujos coloreados dejan entrever el tipo de profesional que inspira a la creatividad de los menores a definir a través de sus lápices de colores lo que representa para ellos el arte de cuidar.

Atravesamos la puerta del botiquín, unas veces instalado en un pequeño cuarto “escobero”, otras en unas instalaciones ejemplares, para encontrarnos en cualquier caso con la amplia sonrisa del profesional enfermero, esa sonrisa con la que se establece la seguridad y tranquilidad necesaria para relajar la situación y cualquier problema que haya llevado hasta la consulta al menor. Detrás de esta sonrisa nos encontramos con profesionales de amplio bagaje profesional, en unas ocasiones en el sector escolar, en otras ocasiones recién llegados, que desempeñan las funciones y competencias reconocidas en España por la Sociedad Científica Española de enfermería escolar:

Función asistencial: prestar atención y cuidados de salud integrales al estudiante y al resto de la comunidad a través del método científico y mediante el proceso de enfermería: valorar, planificar, ejecutar y evaluar los cuidados que realiza a la comunidad educativa.
Función docente: realizar actividades educativas para fomentar la promoción de la salud de los escolares, padres y profesores de tal manera que éstos consigan entender e instaurar los hábitos de vida más saludables.
Función investigadora: ampliar y profundizar los conocimientos enfermeros con el fin de prestar los mejores cuidados posibles basados en la más actual evidencia científica y evaluar la práctica y sus efectos.
Función gestora: planificar, organizar, dirigir y controlar todas las actuaciones y recursos materiales necesarios para la práctica enfermera.

Ejecutan su trabajo con el máximo rigor, adaptado a unos usuarios tan especiales como son nuestros menores, en unas etapas tan importantes de la vida del ser humano como son la infancia y adolescencia, periodos importantes para el desarrollo psíquico, social y adquisición de buenos hábitos saludables.

Estos profesionales destacan en su competencia por hablar al menor desde la igualdad, sin “-itos” (pobrecitos, pequeñitos…), por mostrarse fiel a las confidencias, por entender más allá de la sintomatología las preocupaciones que arrastran en su día a día ese mundo infantil y adolescente al cual los adultos hemos olvidado que alguna vez hemos pertenecido. La enfermería escolar coopera con la comunidad docente y con la familia, buscando siempre el cuidado integral del menor. Es capaz de ser enlace de unión escuela-enfermería-familia para que toda la comunidad que conforma el ámbito escolar actúe y se involucre en solventar la necesidad manifestada por el menor. Es guía en la prevención y promoción de cuidados para el centro, familia y menores, de una forma responsable y de calidad. Adaptando el lenguaje y los recursos a la edad y comunidad diana (centro, alumnos, familia) por ello es creativa y objetiva en las funciones desarrolladas.

¿Hay que ser una súper enfermera para ejercer en el ámbito escolar? Y mi respuesta es que la enfermera es rigurosa, empática, objetiva, ¿cuántas veces creativa y conciliadora? Desde el minuto uno que salimos al campo laboral, nuestros genes son empáticos y responsables, solamente necesitamos adquirir los conocimientos necesarios para desarrollar nuestra labor dependiendo de la comunidad objeto de los cuidados y en este caso como en los ámbitos de la enfermería laboral, geriátrica, pediátrica, necesitamos adquirir los conocimientos que caracterizan al entorno escolar y que adquiriremos a través de la formación especializada de la enfermería escolar.

Termino este artículo de opinión con una cuestión: si los menores, familias y docentes nos reconocen como maestras desarrolladoras de buenos hábitos de salud ¿qué tenemos que hacer para que las instituciones crean en nuestras capacidades?

 

Nieves Márquez,
Enfermera Cooperación Internacional y Salud Escolar en FUDEN