Opinión

Cooperación enfermera y ébola: "Fue una misión muy dura"

“Encontré la manera de poner mi granito de arena, de que el mundo deje de ser un poco más injusto”

#OpiniónFUDEN por Eugenia Cuesta

Firma convenio FUDEN -UCLM

Cuando cursas la carrera de Enfermería no sabes muy bien hacia dónde vas a encaminar tu futuro. Llega el momento de especializarte y muchas de nosotras desconocemos qué paso dar, qué elección tomar y dónde nos va a llevar esa decisión. En eso no me puedo incluir porque desde que terminé mis estudios tuve muy clara mi dirección. Seis meses después inicié mi formación como enfermera cooperante. Es más, ya me fui de misión.

Hoy me preguntan sobre mi paso por Sierra Leona cuando el brote de ébola del 2014 porque hoy se ha vuelto a propagar la alerta por el mismo virus a nivel mundial. Ahora vuelvo la vista atrás y siento ese desconocimiento ante una enfermedad que se daba por erradicada, de la que apenas se sabía nada: transmisión, cuidados, antídotos, síntomas…

Sierra Leona. Ébola. 2014

Cruz Roja construye un hospital específico del ébola en Sierra Leona y marcho en esa dirección. Más del 50% de las enfermeras que atendieron el primer brote habían perdido la vida. Las primeras fiebres, vómitos o diarreas podían ser síntomas de cualquier virus ¿Quién iba a pensar que era el ébola el que deambulaba por el país africano? Ese desconocimiento, sin embargo, resultó letal para muchas de las compañeras de Sierra Leona, que con sus cuidados a los afectados también se convirtieron ellas en pacientes de un virus que se replica con rapidez. Ante esto, hubo una llamada de socorro internacional: “necesitamos enfermeras”. Y allí me fui, tras una formación sobre el ébola en Ginebra y con la intención de dar el mejor de los cuidados.

Fue una misión muy dura. Los pacientes a los que estás más acostumbrada, la gente mayor, no eran precisamente los que más acudían al hospital. Allí lo visitaban familias enteras contagiadas por el virus; un virus que mataba al 60% de los afectados.

Medidas de precaución

Se tomaron toda clase de medidas que, por desconocimiento ante lo que se venía, no se habían tomado antes. No podías fumar, ir a los supermercados o a aquellos lugares con aglomeraciones. Prohibimos los rituales funerarios. Creo que fue una de las cosas más difíciles para ellos porque al final es su tradición, su religión, su manera de decir adiós; y tú se lo prohibías. Las medidas fueron muy calculadas y muy exigentes. Te metías en un traje a 54º en su interior. Me llegué a poner más de cien veces aquel traje en un solo mes. Ni si quiera un mes. Fueron 28 días porque no permitían estar más tiempo. Lo que hacías cien veces lo hacías ya de manera tan automática que cometer un error era demasiado fácil. Por eso, cada 28 días había un relevo y venía otro equipo de ayuda. Tú volvías a casa, aunque tu mente seguía allí.

La vuelta a casa

Tampoco la vuelta a casa fue una bendición, porque el desconocimiento vuelve egoísta a la gente y el miedo te hace cobarde y no deja ver más allá. Volvías de un territorio castigado por el ébola, tan mortífero, tan contagioso, que la gente te castiga también a ti por ir allí, o por haber vuelto. ¿Y si eras transmisora del ébola? Fueron días muy duros en los que el mundo te temía. Volvíamos de una misión para la que habíamos recibido una formación muy exhaustiva y en la que las precauciones eran totalmente rigurosas. El contagio era francamente difícil y tú misma sabías si eras portadora o no, pues los síntomas eran bastante evidentes. Hoy miro atrás y entiendo ese miedo, aunque también recuerdo la injusticia de aquella actitud.

Las enfermeras siempre acudimos donde nos necesitan, nuestros cuidados están presentes allí donde una enfermedad perturba tu bienestar. Y la enfermera cooperante, además, viaja para aportar algo más a la enfermería de ese país, es promotora de salud y gestora. He estado en varias misiones: Perú, Haití, Sierra Leona, Grecia… Esta última, quizás, fue la más dura para mí. Pero cada una de ellas tiene una historia propia en la que has aportado tu granito de arena, que era mi objetivo al hacerme enfermera cooperante.

El Congo, en alerta por ébola

Hoy hay nueva alerta de ébola en el Congo, pero nunca será lo mismo que aquel primer brote de 2014. Ahora hay conocimiento y ha sido la enfermería la que lo ha transmitido a cada equipo que viajaba hasta allí para ayudar, igual que se apoyó y se formó a la enfermería de Sierra Leona. Este brote, el de hoy (que en realidad lleva presente desde agosto de 2018) ya cuenta con ese avance del saber y están preparados para cogerlo a tiempo, tratarlo, enfrentarse a él y no permitir que se propague. Es una llamada para decirnos que el ébola sigue latente y que no debemos bajar la guardia: prevención, promoción y sensibilización. Eso significa esta alerta.

Cooperación Internacional Enfermera

Creo que no sería capaz de volver a terreno de ébola. Una vez te marca de por vida. Lo que sí volvería a hacer, si pudiese regresar a ese momento en que terminas tu carrera de Enfermería y eliges tu especialidad, es encaminarme de nuevo por la Cooperación Enfermera. Eso no lo cambiaría nunca. Encontré la manera de poner mi granito de arena, de que el mundo deje de ser un poco más injusto.

 

Eugenia Cuesta
Enfermera y Coordinadora/docente Cooperación Internacional Fuden