No eres peor enfermera por no estar “en primera línea” o por alegrarte de tener un puesto de trabajo en el que te expongas “poco”. No eres peor enfermera por sentir alivio cuando no te toca ir a trabajar, pero a la vez sentirte culpable por no estar allí ayudando. Te aseguro que todos estos sentimientos son normales en estos momentos y si te causan gran malestar, existen recursos para aprender a gestionarlos.

Amanda Cecilia Castro Ibáñez, enfermera residente de la especialidad de enfermería de salud mental (Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz).

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Lunes, 23 Marzo 2020 00:00

Todo va a salir bien

Tras acabar la teoría del experto en Cooperación Internacional, decidimos realizar las prácticas en terreno en República Dominicana. Ahí comenzó nuestra aventura. Estábamos muy ilusionadas por emprender este viaje, porque por fin íbamos a poner en práctica todo lo que habíamos estado estudiando y todo lo que habíamos aprendido de nuestros grandes maestros durante el año. Y no solo eso, sino que también este viaje nos iba a llevar a un crecimiento personal y cultural que nos iba a enriquecer en todos los sentidos. Pero en lo que no pensamos fue en lo que nos íbamos a encontrar al llegar a República Dominicana, por dónde íbamos a transitar y de qué modo hasta regresar a casa, habiéndonos quedado sin poder realizar las prácticas y con el coronavirus en pleno auge.

Aida Fernández y Nerea Pinto. Enfermeras y alumnas del Experto en Cooperación Internacional de FUDEN

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Llevas días trabajando sin cesar, yéndote más tarde a tu casa, donde no puedes ni quieres estar cerca de tus familiares y amigas porque no puedes permitirte ponerlos en riesgo. Lo primero que haces es ponerte a llorar en el coche, necesitas soltar toda esa energía antes de volver a lo que ahora es tu vida normal. Y un día comienzas con tos y fiebre y tus compañeras te dicen que, por favor, vayas a salud preventiva, que debes cuidarte y evitar contagiar al resto. Y ahora sí se te cae el mundo encima, porque es duro lo que estamos viviendo en el hospital, pero más duro es no poder ir a seguir ayudándolas.

Marta Caldito Pérez. Enfermera y estudiante del Experto en Cooperación Internacional de FUDEN

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