El contexto propicio: pertinencia y justificación de Fuden Cooperación Tras 10 años de trayectoria en el contexto español potenciando el desarrollo de las enfermeras, la Fundación decide aplicar su experiencia en el contexto internacional basándose en dos premisas fundamentales :
Necesidad de desarrollo de las enfermeras. Las enfermeras, como colectivo profesional, tienen las mismas necesidades de promoción para desarrollar su protagonismo social en cualquier contexto. Es decir, para garantizar la prestación de cuidados de calidad a la población. En este sentido, la formación y los medios de los que disponen son aspectos claves de la atención que ofrecen, sea cual sea el país en el que se encuentren. Además, la falta de reconocimiento social a pesar de su contribución a la salud de la población, es igualmente invisible a la sociedad, es otro de los problemas de la profesión, que se mantiene igualmente invisible a la sociedad.
Necesidad de cooperar de las enfermeras españolas. Las enfermeras españolas reclaman desarrollar su potencial como cooperantes en otros países. Quieren conocer la realidad de la situación de salud en otros contextos y descubrir las estrategias que sus colegas ponen en marcha para poder garantizar los cuidados a la población y desarrollar su trabajo en las condiciones propias de cada sociedad. . Hasta la creación de FUDEN Cooperación Enfermera el colectivo encauzaba estas necesidades a través de otras organizaciones generalistas, sin relación aparente con la enfermería. Desde 1999 la Fundación ha ocupado de manera progresiva este hueco entre las entidades solidarias españolas.
El contexto propicio viene marcado por tres hechos fundamentales que invaden la realidad social española entre finales de los 90 y principios del año 2000: la inmigración, la emigración de enfermeras españolas y la era de la comunicación.
Inmigración: Entre 1986 y 1991 en España se duplica el ritmo de entrada de los inmigrantes. Éstostratan de aprovechar las oportunidades laborales y los servicios que ofrece un país dejó de ser hace ya diez años país receptor de ayuda, al tiempo que pasó de ser considerado por el Banco Mundial como país en vías de desarrollo a ingresar en la categoría de país donante. La diversidad cultural invade la realidad social española, no sólo por la expansión de los medios de comunicación que nos acercan la realidad más lejana y la globalización, sino también porque se comparten espacios como los colegios, los trabajos, y por supuesto, los servicios, entre ellos, los sanitarios. Las enfermeras se encuentran ante unos pacientes con un consumo de salud diferente y tienen que responder ante esta nueva demanda de cuidados. Además, la convivencia en los espacios sociales no deja indiferente a la población: surgen respuestas de rechazo aumento de la población inmigrante, pero también de sensibilización hacia la situación de los países de origen de estos nuevos ciudadanos.
Emigración de las enfermeras españolas: También a finales de los años 90 las enfermeras españolas empiezan a valorarse en el ámbito laboral europeo, siendo reclamadas desde países como Inglaterra, Irlanda, Francia o Portugal, que ven un perfil profesional en las enfermeras españolas ideal para sus servicios sanitarios. La llamada de estos países y las mejores condiciones no tanto económicas, sino de reconocimiento profesional, provoca que muchas enfermeras se decidan a emigrar a estas zonas.
Esta disposición al cambio, junto a la convivencia con la diversidad cultural y la apertura de fronteras europeas, da origen a una generación de profesionales universitarias enfermeras más empoderadas que su generación anterior y con una convicción clara: la prestación de cuidados es universal. Es decir, la población necesita ser cuidada y aprender a cuidarse en cualquier lugar del mundo y los conocimientos enfermeros son el sustento de esta garantía de salud.
Había que promocionar y desarrollar todo el potencial de las enfermeras, que los países del norte habían sabido ver, puesto que además era una necesidad sentida de las profesionales españolas como compromiso social adquirido junto con su profesión.
La era de la globalización: No obstante, hay que señalar la globalización de la comunicación, como un elemento imprescindible en el desarrollo de la cooperación. De este modo las nuevas tecnologías de la comunicación, principalmente internet, se han convertido en impulsores de las estrategias de acción, prestando especial atención a la sostenibilidad, y contando con el desarrollo de un elemento clave: la sensibilización.
A nadie se le escapa que hace 10 años, el porcentaje de usuarios españoles de las nuevas tecnologías en España era mínimo, cuando no anecdótico. La inmediatez en la difusión de noticias es un nuevo componente social que acerca a las personas, aunque existan miles de kilómetros entre ellas. Esto contribuye a llegar a conocer al otro más vulnerable y sensibilizarnos así sobre su situación. La finalidad de esta concienciación es poder hacer un apoyo y seguimiento de los procesos en la distancia de forma más efectiva y ser conscientes de este modo de la interconexión mundial de los hechos apreciando así de primera mano las repercusiones norte-sur, entendiendo el efecto mariposa de muchos acontecimientos que parecían hechos aislados.