Durante estos dos días hemos tenido una visita muy especial en el Centro de Simulación Clínica de Fuden: un grupo de estudiantes de AFANIAS que han venido a descubrir, de una forma diferente, cómo la ciencia y la salud están mucho más cerca de lo que imaginan.
Y no ha sido una visita cualquiera. Ha sido una experiencia para tocar, probar, preguntar… y aprender haciendo.
Descubrir el cuerpo y entender cómo funciona
Arrancamos con tres talleres muy distintos, pero con un objetivo común: despertar la curiosidad.
En el taller “Eco-Eco”, los estudiantes pudieron descubrir cómo funciona la ecografía y cómo somos capaces de “ver” el interior del cuerpo sin necesidad de abrirlo. A través de imágenes reales y explicaciones sencillas, entendieron qué es un ecógrafo, cómo se utiliza y qué tipo de información nos aporta en la práctica clínica.
Después llegó “Tic-Tac Cerebral”, un taller donde trabajamos algo tan importante como reconocer un ictus. A través de dinámicas y juegos, aprendieron a identificar signos clave como la pérdida de fuerza, alteraciones en el habla o cambios en la cara, y sobre todo entendieron que en estos casos… el tiempo lo es todo.
A continuación llegó “Sugar Crash”, un taller que no dejó indiferente a nadie. Hablamos sobre los riesgos de las bebidas energéticas y el consumo excesivo de azúcar, desmontando mitos muy presentes en su día a día. Reflexionaron sobre cómo algo aparentemente inofensivo puede tener un impacto real en la salud, desde nerviosismo o ansiedad hasta efectos a largo plazo.
Actuar, decidir y entender la tecnología sanitaria
En el taller de rescate, los estudiantes se pusieron en la piel de los primeros intervinientes. Aprendieron a actuar ante una emergencia siguiendo la conducta PAS (proteger, alertar y socorrer), a identificar si una persona responde o respira y a dar los primeros pasos ante una situación crítica. No solo aprendieron qué hacer, sino también cómo hacerlo con seguridad y en equipo.
Y terminamos con el taller “Máquinas al servicio de la salud”, donde pudieron descubrir qué hay detrás de todos esos cables, monitores y dispositivos que ven en hospitales o ambulancias y que utilizamos las enfermeras. Entendieron para qué sirven, cómo ayudan a cuidar a los pacientes… y cómo la tecnología y el conocimiento van de la mano en la atención sanitaria.
Además, pudieron entrar en nuestra ambulancia simulada y experimentar de cerca cómo se trabaja en ese espacio.
Mucho más que aprender ciencia
En esta jornada no solo hemos hablado de salud, hemos hablado de prevención, de toma de decisiones, de trabajo en equipo… y de responsabilidad.
Pero, sobre todo, hemos intentado transmitir algo importante:
- Que la ciencia se entiende mejor cuando se vive
- Que aprender puede ser emocionante
- Y que también puede ayudarles a entender mejor lo que ocurre en un hospital… para que cuando tengan que ir, lo hagan con más confianza y menos miedo
Para nosotros ha sido un placer abrir nuestras puertas y compartir lo que hacemos. Ver su curiosidad, sus preguntas y su implicación nos recuerda por qué la simulación es una herramienta tan potente para aprender.
Y quién sabe… Quizá esta experiencia haya despertado alguna vocación…
















