El protocolo FAST paso a paso: ¿qué estamos viendo realmente en cada ventana ecográfica?

protocolo FAST paso a paso

8 de septiembre de 2026

El protocolo FAST paso a paso: ¿qué estamos viendo realmente en cada ventana ecográfica?

protocolo FAST paso a paso

8 de septiembre de 2026

Loira Fernández

Directora del Centro de simulación clínica de Fuden

Cuando hablamos del paciente politraumatizado, el tiempo es un recurso tan valioso como cualquier tratamiento. En apenas unos minutos, el protocolo FAST (Focused Assessment with Sonography in Trauma) permite responder a una pregunta fundamental: ¿existe líquido libre o alguna lesión potencialmente mortal que requiera una actuación inmediata?

Aunque el protocolo es conocido por su rapidez, su verdadero valor está en saber interpretar correctamente cada una de las ventanas ecográficas. No se trata únicamente de colocar el transductor en cuatro puntos concretos, sino de reconocer la anatomía normal y detectar pequeños cambios que pueden marcar la diferencia en el manejo del paciente.

En este post repasamos qué se explora en cada etapa del protocolo FAST y qué hallazgos debemos buscar durante la exploración.

¿Qué busca el protocolo FAST?

El objetivo principal del FAST es identificar de forma rápida la presencia de líquido libre intraabdominal, derrame pericárdico o derrame pleural, así como ampliar la exploración (eFAST) para detectar un posible neumotórax. Se trata de una prueba rápida, reproducible y que puede realizarse junto a la cama del paciente sin retrasar el tratamiento.

La secuencia recomendada comienza en el cuadrante superior derecho y continúa en sentido contrario a las agujas del reloj, finalizando con la valoración cardíaca y, cuando se realiza el eFAST, la exploración pulmonar.

  1. Cuadrante superior derecho: la bolsa de Morrison

La primera ventana suele ser también una de las más rentables.

El transductor se coloca en posición longitudinal sobre la línea axilar media derecha, utilizando el hígado como ventana acústica. Desde esta posición deben identificarse claramente:

  • El hígado.
  • El riñón derecho.
  • El espacio hepatorrenal o bolsa de Morrison.
  • El diafragma.
  • El espacio pleural derecho.

¿Qué buscamos?

En condiciones normales, el hígado y el riñón aparecen en contacto, sin ninguna separación visible entre ambos.

La presencia de una banda anecoica (negra) entre estas estructuras indica líquido libre. En un paciente traumatizado, este hallazgo es altamente sugestivo de hemoperitoneo.

La exploración debe extenderse también hacia:

  • el canal parietocólico derecho,
  • la cúpula hepática,
  • y el espacio pleural derecho,

ya que pequeñas cantidades de sangre pueden acumularse inicialmente en estas localizaciones antes de hacerse evidentes en otras zonas.

Fuente: Bernal Pérez, E., Camós Ejarque, M., López-Reina Roldán, J. M., & Moreda Aragón, H. (2023). Guía integral de ecografía aplicada a intervenciones enfermeras (S. León González, L. Fernández Lorente, M. Rojas Jiménez, & L. Piney Díez de los Ríos, coords.). FUDEN. ISBN: 978-84-19806-00-0

  1. Vista pélvica: el fondo de saco de Douglas

Tras explorar el hipocondrio derecho, el siguiente paso es la pelvis.

La vejiga funciona como una excelente ventana acústica, por lo que una vejiga llena facilita enormemente la exploración. Si es necesario, incluso puede rellenarse mediante sonda vesical para mejorar la visualización.

Dependiendo del sexo del paciente, la búsqueda del líquido libre se dirige hacia:

  • fondo de saco rectouterino (Douglas) en la mujer.
  • espacio rectovesical en el hombre.

¿Qué debemos observar?

En una exploración normal únicamente se distinguen la vejiga y las estructuras pélvicas adyacentes.

Si existe hemoperitoneo aparecerá una colección anecoica posterior a la vejiga, que puede extenderse hacia los fondos de saco pélvicos.

Como la pelvis es uno de los lugares donde con mayor frecuencia se acumula líquido libre, esta ventana tiene un elevado rendimiento diagnóstico, especialmente cuando el paciente permanece en decúbito supino.

Fuente: Bernal Pérez, E., Camós Ejarque, M., López-Reina Roldán, J. M., & Moreda Aragón, H. (2023). Guía integral de ecografía aplicada a intervenciones enfermeras (S. León González, L. Fernández Lorente, M. Rojas Jiménez, & L. Piney Díez de los Ríos, coords.). FUDEN. ISBN: 978-84-19806-00-0

  1. Cuadrante superior izquierdo: el espacio esplenorrenal

La tercera ventana evalúa el lado izquierdo del abdomen.

En este caso el bazo actúa como ventana acústica, permitiendo visualizar:

  • el bazo,
  • el riñón izquierdo,
  • el receso esplenorrenal,
  • la región subdiafragmática izquierda,
  • y el espacio pleural izquierdo.

¿Qué buscamos?

Al igual que en la bolsa de Morrison, el objetivo es detectar colecciones anecoicas de líquido libre.

Sin embargo, existe una diferencia importante: en el lado izquierdo el líquido suele acumularse primero entre el bazo y el diafragma, por lo que esta región merece una exploración especialmente cuidadosa.

También conviene explorar el canal parietocólico izquierdo y valorar la existencia de derrame pleural mediante un barrido cefálico.

Fuente: Bernal Pérez, E., Camós Ejarque, M., López-Reina Roldán, J. M., & Moreda Aragón, H. (2023). Guía integral de ecografía aplicada a intervenciones enfermeras (S. León González, L. Fernández Lorente, M. Rojas Jiménez, & L. Piney Díez de los Ríos, coords.). FUDEN. ISBN: 978-84-19806-00-0

 

  1. Vista subxifoidea: ¿hay líquido alrededor del corazón?

La cuarta ventana se dirige al corazón.

El transductor se coloca en la región subxifoidea utilizando el lóbulo izquierdo del hígado como ventana ecográfica para obtener una imagen de las cuatro cámaras cardíacas.

¿Qué debemos valorar?

El objetivo es identificar un derrame pericárdico.

Ecográficamente, el líquido aparece como una imagen anecoica rodeando el corazón, separando el pericardio del miocardio.

En un paciente traumatizado este hallazgo puede indicar un hemopericardio y debe hacer sospechar un posible taponamiento cardíaco, especialmente si se acompaña de signos de compromiso hemodinámico.

Fuente: Bernal Pérez, E., Camós Ejarque, M., López-Reina Roldán, J. M., & Moreda Aragón, H. (2023). Guía integral de ecografía aplicada a intervenciones enfermeras (S. León González, L. Fernández Lorente, M. Rojas Jiménez, & L. Piney Díez de los Ríos, coords.). FUDEN. ISBN: 978-84-19806-00-0

 

  1. eFAST: la exploración pulmonar

La evolución natural del FAST ha dado lugar al eFAST (Extended FAST), que añade la valoración del tórax para descartar neumotórax.

A diferencia de las ventanas abdominales, aquí no buscamos líquido, sino movimiento.

El principal signo ecográfico es el deslizamiento pleural.

Cuando las dos hojas pleurales permanecen en contacto se observa un movimiento continuo conocido como lung sliding. Su presencia prácticamente descarta un neumotórax en esa localización.

¿Qué hallazgos indican neumotórax?

Los principales son:

  • Ausencia de deslizamiento pleural.
  • Patrón «código de barras» o «estratosfera» en modo M,

Fuente: Bernal Pérez, E., Camós Ejarque, M., López-Reina Roldán, J. M., & Moreda Aragón, H. (2023). Guía integral de ecografía aplicada a intervenciones enfermeras (S. León González, L. Fernández Lorente, M. Rojas Jiménez, & L. Piney Díez de los Ríos, coords.). FUDEN. ISBN: 978-84-19806-00-0

que sustituye al patrón normal de «playa y arena».

Fuente: Bernal Pérez, E., Camós Ejarque, M., López-Reina Roldán, J. M., & Moreda Aragón, H. (2023). Guía integral de ecografía aplicada a intervenciones enfermeras (S. León González, L. Fernández Lorente, M. Rojas Jiménez, & L. Piney Díez de los Ríos, coords.). FUDEN. ISBN: 978-84-19806-00-0

 

  • Identificación del punto pulmón (lung point), considerado uno de los signos más específicos de neumotórax.

Una exploración rápida… pero sistemática

Aunque el protocolo FAST puede completarse en pocos minutos, su eficacia depende de realizar siempre una exploración ordenada y meticulosa.

Además, es importante recordar que un FAST negativo no excluye completamente una lesión, especialmente cuando el sangrado es escaso o muy reciente. Por ello, en pacientes inestables o con alta sospecha clínica, la exploración debe repetirse de forma seriada durante el traslado o la estancia en Urgencias.

El FAST no sustituye al juicio clínico ni a otras pruebas de imagen, pero sí se ha convertido en una herramienta imprescindible para la valoración inicial del paciente traumático. Saber interpretar qué estamos viendo en cada ventana ecográfica permite transformar una exploración de apenas unos minutos en una información crítica para la toma de decisiones.

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Bibliografía

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8. Fuente: Bernal Pérez, E., Camós Ejarque, M., López-Reina Roldán, J. M., & Moreda Aragón, H. (2023). Guía integral de ecografía aplicada a intervenciones enfermeras (S. León González, L. Fernández Lorente, M. Rojas Jiménez, & L. Piney Díez de los Ríos, coords.). FUDEN. ISBN: 978-84-19806-00-0

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