En los últimos años, se ha puesto de manifiesto la importancia de la adquisición de competencias a nivel académico complementadas con la formación práctica. La formación es uno de los pilares básicos sobre los que se sustenta la calidad asistencial y la satisfacción profesional. 

Aquí es donde toma protagonismo el mentoring o mentoría que es simplemente, el proceso en el cual los profesionales con más experiencia, alto grado de motivación y con la acreditación docente necesaria, acompañan a otras personas en el logro de sus metas, potenciando sus habilidades y talento, ayudándoles en el aprendizaje a través de un programa reglado de formación. 

El mentoring tiene unos beneficios, desde el desarrollo de nuevos talentos, el cual nos lleva a tener un relevo generacional y que atraigamos el talento.  Si además les gusta cómo trabajamos lo podremos retener y formaran parte de nuestro equipo, mejorar su confianza, incrementar la motivación y automotivación, mejorar las habilidades de comunicación, elevar la autonomía e iniciativa, agilizar el análisis y toma de decisiones. Apuntaba Richard Branson la siguiente reflexión: 

“Capacita a la gente lo suficientemente bien para que se puedan ir; trátalos lo suficientemente bien para que no quieran” 

Es decir, trabajar en un buen ambiente hace que fluyan las ideas y las buenas vibraciones; e indirectamente   aumenten los conocimientos y cuidados que van a revertir en los pacientes y nuestra organización además de fidelizar a los profesionales a nuestra organización.  

Nuestro mayor objetivo con los alumnos es ser fuente de inspiración, energía y motivación además de estimular, desafiar y ayudar a potenciar la capacidad y el talento. Intentamos crear una relación distendida, informal realizando reuniones improvisadas, donde nos cuentan cómo les va, cómo nos ven y cómo trabajamos. 

Les guiamos en el camino de la adquisición de competencias, a través del conocimiento y la reflexión proporcionándoles las estrategias necesarias para la resolución de problemas y la toma de decisiones ante situaciones complicadas. 

Hacemos hincapié en que la actitud marca la diferencia siempre, y les explicamos la importancia de cultivar los llamados “cuidados invisibles” invitándoles a que practiquen la escucha activa, que sean humildes para aprender, que hagan de la motivación su “bandera” y que practiquen la empatía activamente. 

Año tras año y rotación tras rotación de alumnos, se repite la misma situación en la que intentamos que entiendan lo que es ser una enfermera, recalcando la frase de Gisela Pou: 

“No se trabaja de enfermera, se es enfermera” 

Enfermería, como profesión, está en continua evolución, y creemos que el paciente es el centro de nuestro sistema sanitario, por lo que garantizar la calidad asistencial y la seguridad del paciente se han convertido en puntos clave que requieren de la responsabilidad de los profesionales de la salud. 

 Así pues, la formación se convierte en una herramienta indispensable para la mejor atención posible en un contexto de práctica basada en la evidencia y paralelamente, el programa de mentoría se convierte en la evidencia acreditativa de la labor docente de los profesionales más expertos y mejor formados para ello, aumentando su grado de motivación e implicación hacia los alumnos, posibilitando la consecución de unos cuidados de calidad basados en la excelencia, disminuyendo los riesgos. 

Marian Torres
Hospital Nacional de Parapléjicos
Chus Bocos
Hospital Nacional de Parapléjicos
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