Una cita marcada por la emoción, la reflexión y el compromiso con un liderazgo enfermero más humano, consciente y transformador. Así se vivió la celebración de las V Jornadas de Liderazgo por y para el Cambio, con las que se dio la bienvenida a los nuevos alumnos del Máster de postgrado en Gestión y Calidad desde el Liderazgo Enfermero.

Inauguradas por Patricia Rebollo, directora de la Escuela de Liderazgo de FUDEN, dio paso a Prado Lucendo, enfermera y responsable de formación de SATSE Madrid. Ambas destacaron la ilusión que supone este nuevo inicio, subrayando además un hito importante: el programa formativo ha evolucionado y se ha convertido en máster, tras haber sido experto en ediciones anteriores. Un crecimiento que refleja el valor y el impacto de la formación.

En su intervención, Rebollo invitó al alumnado a detenerse y reflexionar desde el inicio: “Quiero que empecéis a pensar qué traéis, de dónde venís… no vais a ser las mismas personas cuando terminéis este experto”. Habló de darse la mano en los encuentros y en los momentos importantes, de conectar y de preguntarse qué están dispuestos a cambiar y con qué quieren arriesgarse. Más allá de un plan formativo, planteó el máster como un viaje de transformación personal y profesional, en el que mirarse primero hacia dentro para poder construir equipos sólidos. Animó también a escribir en el cuaderno el motivo por el que cada persona estaba allí, y cerró su intervención con la lectura de un cuento sobre autoestima y la joya que todos llevamos dentro: “Elegid bien a vuestros compañeros de viaje y defended siempre esa joya”.

Durante este arranque, docentes y antiguos alumnos compartieron sus experiencias. Comenzó Amelia Amezcua, directora ejecutiva de Fuden, quien recordó los inicios de esta formación y se enorgulleció de todo el camino andado.

Marcos Rojas (actual director de la Escuela de Postgrados Universitarios de Fuden) tranquilizó a las y los alumnos asegurando que, aunque pueda dar vértigo, la experiencia merece la pena: “Lo vais a disfrutar. Es exigente, hay que organizarse, pero os van a dar muchas facilidades porque sabemos la vida que llevamos los enfermeros”. Rocío Álvarez hizo un guiño al conocido programa de baile ‘Fama’ y advirtió, entre risas: “aquí es donde vais a empezar a sudar para ser futuros líderes”. En la misma línea, Pilar Arribas destacó que el valor diferencial de la formación es que no solo enseña a liderar desde la gestión, sino desde la mirada interior, y Marian Cubero animó les animó a no venirse abajo: “es muy satisfactorio, aunque hay que trabajar”.

Uno de los momentos más simbólicos de la jornada fue la entrega de llaves, conducida por Astrid Illán, psicóloga y docente del máster. En un clima de silencio y reflexión, invitó a los nuevos alumnos y alumnas a pensar qué puede abrir o cerrar esa llave en este momento de su vida: “Tal vez te ilusiona abrir una nueva etapa o necesitas cerrar otra. Dale hoy la función a esa llave que conecta con tu para qué estás aquí”. La dinámica concluyó con una idea que resonó en la sala: “si tenéis un para qué, encontraréis un cómo. Si no tenemos rumbo, ningún viento será favorable”.

A continuación, dio comienzo la Mesa 1. Proyectos de mejora: impulsando la transformación de los entornos sanitarios. Alberto Criado abrió la mesa poniendo el foco en el cuidado de los equipos: “la mejor gestión empieza por las personas. El liderazgo no empieza con un cargo, empieza mucho antes, cada día que te colocas frente a tu equipo”. Verónica Delgado cuestionó el inmovilismo en las organizaciones: “el ‘siempre se ha hecho así’ no está basado en ninguna evidencia y hay que cambiarlo”. María Teresa Ramírez defendió la necesidad de líderes mentores en investigación en enfermería para generar indicadores y fortalecer el ecosistema profesional, mientras que Raquel González compartió su evolución personal: “hace un año estaba muerta de miedo como vosotros, pero ahora me voy más segura de mí misma”. Tras las exposiciones, se abrió una ronda de preguntas.

En la segunda parte de la mesa, María Huertas ofreció consejos prácticos de liderazgo: liderar con el ejemplo, fomentar una comunicación abierta y segura, empoderar a los equipos y apostar por el desarrollo profesional continuo: “el camino no es fácil, pero nada grande lo es”. Eva Larraz puso en valor el trabajo en equipo como base del éxito, y Raquel Lorenzo recordó que el liderazgo no se sostiene sin equipos consistentes, defendiendo una atención centrada en la persona y una organización interna cuidada. Patricia Martín cerró esta parte con un testimonio personal: “este máster no me ha movido solo a mí, ha movido mi cabeza, mi vida y mis prioridades”.

Tras el descanso, la jornada continuó con la Mesa 2. Proyectos de gestión: dibujando el futuro del liderazgo de las enfermeras, moderada por Pilar Arribas, planteada como una dinámica participativa. Las ponentes María Teresa Ávila, Arancha González, Zaida Pérez, Estefanía Carrión compartieron experiencias personales que incluían una “joya” escondida. Las alumnas y alumnos, divididos en grupos con nombres simbólicos, trabajaron en encontrar esa “joya” del liderazgo. Así, surgieron reflexiones sobre la autoconfianza, la comunicación, la empatía, el crecimiento y los momentos de pérdida de rumbo como punto de partida para empezar a liderar.

El cierre de la jornada corrió a cargo de Alberto Criado, representante del alumnado de la pasada edición, quien habló con honestidad del impacto personal del proceso formativo: “vais a aprender mucho, pero también va a ser complicado a nivel personal. Es importante tener un compañero que sea un ancla”. Recordó el apoyo mutuo vivido durante el máster y compartió un último gesto cargado de simbolismo: la entrega de la llave de representante del alumnado, un rol que deja con algo de nostalgia, emoción y mucho orgullo.