Primera edición. Primer éxito

24 de junio de 2026

Jornadas de cierre de la primera Edición del Máster en Enfermera de Práctica Avanzada

El pasado jueves, 18 de junio, cerramos algo que empezó como una idea y se convirtió en una promesa cumplida: la primera Edición del Máster en Enfermera de Práctica Avanzada (EPA). Y lo hicimos a lo grande, porque las primeras veces solo se viven una vez y esta no podía ser una excepción.

Fue una jornada híbrida, nuestros alumnos de Manacor estuvieron con nosotras de una forma tan presente que, en más de un momento, se nos olvidó que no estaban físicamente en la sala. La distancia no existió ayer.

Empezamos con Eye of the Tiger. No fue un capricho: esa letra habla de levantarse, de pelear, de volver a la calle a base de voluntad cuando todo parecía perdido. Eso es, en esencia, el GIM de la práctica avanzada: un modelo que no se aprende en la teoría, se conquista en la práctica, round a round, paciente a paciente, decisión a decisión.

Y justo después de la música llegó Álvaro Clemente, responsable de la práctica avanzada en el Hospital del Mar, para abrir la jornada con una idea que se quedó flotando en la sala: esto no es un cierre, es el principio del cambio.

Doce defensas, doce formas de transformar el sistema

Y llegó uno de los momentos más esperados del máster: la defensa de los Trabajos Fin de Máster. Doce proyectos, doce miradas sobre la práctica avanzada, sustentadas en el rigor científico, la evidencia y la búsqueda de la excelencia en el cuidado.

Defendieron su TFM David Rodríguez, Macarena González, Ángel Rodríguez, Ana Arisqueta, Silvia Luján, Lola Lechón, María Antonia Barceló, Sara Rodríguez y Tania Palomar. 

Y aunque Iris Gómez, Magdalena Navarro y Rosa María Aida Damiani no pudieron estar físicamente con nosotras, sus proyectos sí estuvieron presentes, los recordamos, porque su trabajo forma parte de esta primera edición tanto como el de quienes sí pudieron subir al estrado.

Doce historias que demuestran que la EPA ya tiene rostro y nombre propio. Cada una defendió su proyecto repartido en dos mesas: una centrada en la atención al paciente crónico complejo, y otra en oncología y cuidados paliativos.

Hablamos de nuevos perfiles de Enfermería de Práctica Avanzada, de proyectos de investigación y de la evolución de roles ya consolidados. Pero, sobre todo, del camino recorrido desde el inicio del máster: de cómo se han estructurado las ideas hasta convertirlas en proyectos reales, de la identificación de indicadores clave que es necesario medir y de una realidad cada vez más evidente, las direcciones de los centros reconocen ya el papel de estas EPAs, que lideran proyectos junto a sus pacientes.

Las defensas estuvieron moderadas por dos brújulas de excepción: Vanessa Marco, EPA Gestora de Casos del Hospital de La Princesa, y Ela Santiago, EPA de pacientes onco-hematológicos sometidos a TPH y terapia celular. Dos miradas con una misma misión: acompañar y disfrutar viendo que cada defensa estaba a la altura de lo aprendido.

Al finalizar las mesas llegó la entrega de bandas, con la brújula como símbolo. Porque una brújula no te dice el camino, te ayuda a encontrarlo tú misma. Eso es lo que las mentoras y profesores del máster han sido durante este año, no mapas que dictan la ruta, sino brújulas que orientan. Y ayer, al ponerles esa banda, lo dijimos alto y claro: ahora son ellas las brújulas.

El mensaje en la botella

Cerramos con un gesto vintage: un mensaje dentro de una botella, escrito por Patricia Rebollo, directora de la Escuela de Liderazgo de Fuden y origen de este proyecto. En él habló de la necesidad de las tres R: Remuneradas, Reconocidas y Regladas.

Durante la jornada llenamos un globo. Pero ese globo no se llenó en una tarde, se llenó durante todo el máster. Cada bloque de aprendizaje, cada competencia de la práctica avanzada, cada momento en el que una alumna empezó a mirarse como Enfermera de Práctica Avanzada, fue un soplo más dentro de ese globo.

Y al final no lo guardamos. Lo explotamos.

Porque las competencias que se quedan guardadas no transforman nada; transforman cuando salen, cuando se llevan a la consulta, al paciente, al equipo. Y lo que hizo que esas competencias saltaran del globo a la práctica real tiene un nombre: entusiasmo. Una palabra que viene del griego en-theos, tener un dios dentro. Entusiastas son las personas que llevan algo dentro que las empuja a transformar lo que tocan.

Por eso, lo de ayer fue demostrar que tener las competencias para la práctica avanzada solo se transforma en mejor cuidado cuando se ejerce con entusiasmo. Ahí, en ese cruce entre saber y querer transformar, es donde nace de verdad la Enfermera de Práctica Avanzada.

En esta edición del máster hay doce enfermeras entusiastas, dispuestas a soltar al sistema sanitario todo lo que llevan dentro.

Primera edición. Primer éxito. Y esto, compañeras, solo acaba de empezar.

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