Loira Fernández, directora del Centro de simulación clínica de Fuden
Cuarta presencial del Máster de Simulación y Entrenamiento Clínico
El pasado 18 de febrero celebramos la cuarta presencial del Máster de Simulación y Entrenamiento Clínico, una jornada muy especial que supuso el cierre práctico de todo lo aprendido durante el programa.
Si en anteriores presenciales trabajamos fundamentos, debriefing, liderazgo y roles, esta vez dimos un paso más: los participantes se convirtieron en diseñadores y facilitadores de sus propios escenarios.
La mañana comenzó con una dinámica de activación que nos recordó algo esencial en simulación: el trabajo en equipo es la base de todo.
Diseñar un escenario desde cero
Después, cada grupo —acompañado por un instructor— se enfrentó a uno de los retos más complejos del máster: diseñar un escenario completo desde cero.
Esto implicó:
- Definir objetivos de aprendizaje claros y medibles.
- Elegir el nivel de fidelidad adecuado.
- Diseñar la narrativa clínica.
- Prever puntos críticos y posibles decisiones de los participantes.
- Preparar el entorno, el material y los roles.
Fue el momento de integrar teoría, metodología y creatividad. Ya no eran alumnos que analizaban escenarios… eran profesionales capaces de construirlos.
Pilotaje real: del diseño a la acción
Tras el diseño y la preparación del escenario, llegó el momento clave: el pilotaje.
Cada grupo facilitó su escenario con otro grupo actuando como participantes. En este proceso entrenaron todas las fases de la simulación:
- Prebriefing, creando seguridad psicológica y estableciendo expectativas.
- Briefing clínico, contextualizando el caso.
- Desarrollo del escenario, gestionando tiempos, intervenciones y eventos.
- Debriefing, guiando la reflexión estructurada tras la experiencia.
Fue especialmente enriquecedor observar cómo aplicaban modelos de debriefing trabajados previamente y cómo gestionaban dinámicas grupales, silencios, emociones y momentos de aprendizaje.
Los escenarios estuvieron cuidadosamente diseñados, con coherencia pedagógica y gran nivel técnico. Se notaba el recorrido del máster y la experiencia clínica de los participantes.
Metadebriefing: aprender sobre cómo aprendemos
Uno de los momentos más potentes de la jornada fue el metadebriefing
Tras cada pilotaje, los facilitadores del máster acompañamos a cada grupo en un análisis profundo del proceso completo:
- ¿Cómo se formularon las preguntas?
- ¿Qué impacto tuvo el estilo del facilitador?
- ¿Se alcanzaron los objetivos de aprendizaje?
- ¿Cómo se gestionaron las emociones del grupo?
- ¿Qué mejorarían en futuras ediciones?
Este espacio permitió a los participantes tomar conciencia no solo del escenario, sino de su identidad como facilitadores. Fue un ejercicio de madurez profesional y autocrítica constructiva.
Integrar todo lo aprendido
Esta cuarta presencial no fue solo una práctica más. Fue el broche final de un proceso formativo intenso.
Aquí se integraron:
- Diseño pedagógico.
- Gestión de equipos.
- Seguridad psicológica.
- Comunicación estructurada.
- Modelos de debriefing.
- Liderazgo.
- Pensamiento crítico.
Ver cómo los participantes aplicaban con naturalidad herramientas que meses atrás eran nuevas para ellos demuestra el impacto real del máster.
Orgullo y cierre
Como equipo docente no podemos estar más orgullosos del trabajo realizado. La calidad de los escenarios, la profundidad de los debriefings y la capacidad de análisis demostrada reflejan no solo aprendizaje, sino crecimiento profesional.
Esta presencial marcó el final del recorrido formativo presencial, pero también el inicio de una nueva etapa: la de profesionales capaces de diseñar experiencias de simulación con rigor, intención pedagógica y sensibilidad humana.
Porque en simulación no solo entrenamos técnicas. Entrenamos cómo aprendemos, cómo reflexionamos y cómo mejoramos juntos.
Y en esta cuarta presencial… se entrenó la diferencia.





