Acompañando las pérdidas perinatales

muerte perinatal

19 de mayo de 2021

Según la Organización Mundial de la Salud, se considera muerte perinatal a las pérdidas que se producen entre las 28 semanas de gestación y los 28 primeros días de vida. Aunque el concepto entre la 22-28 semanas es difuso y existen múltiples acepciones, antes de las 22 semanas existe más o menos acuerdo en considerar estas muertes como abortos.

Aunque las definiciones no son más que palabras, la terminología marca nuestra práctica diaria y nuestra asistencia. Consideramos una muerte de un adulto o un niño más significativa que la de un bebé de apenas unas horas y, por ese orden, se le da aún menos importancia a las pérdidas que se consideran abortos. Sin embargo, una pérdida, sea en el periodo que sea, marca la vida de la familia y necesita apoyo de los profesionales que prestamos atención en esos momentos.

Pero,  ¿sabemos acompañar estas situaciones? Cuando escuchamos a las familias que han pasado por un duelo en este periodo, podemos darnos cuenta de que cada gesto o cada palabra cuenta y marca la diferencia respecto a una vivencia positiva o negativa de una situación, ya de por sí muy dolorosa.

Entonces, ¿qué podemos decir o hacer en esos momentos? Os resumimos una serie de frases que seguro habéis escuchado o dicho alguna vez y que, sin embargo, deberíamos de evitar para no contribuir a generar malestar en esa familia al querer infravalorar el dolor o sufrimiento que se siente en esos momentos:

  • Eres joven, ya tendrás otro.
  • Ahora tienes que centrarte en tu otro hijo (en caso de que tenga más).
  • Si venía con un problema, mejor ahora que más tarde cuando le hayas conocido…
  • Muchas mujeres pasan por algo así, a la siguiente seguro que va bien.
  • Lo mejor que puedes hacer es olvidarlo, relajarte y pensar en otras cosas, ten tu tiempo ocupado.
  • Piensa que ha sido una regla y ya está (en abortos tempranos).

Aunque nuestra intención sea buena, estas frases tan solo alimentan en estas familias la sensación de que su dolor no es importante y que tienen la obligación de sobreponerse rápidamente, ya que su pérdida no tiene valor. Un simple “lo siento” o “¿en qué os puedo ayudar en estos momentos?, puede generar una relación de ayuda y de escucha activa necesaria en esta situación.  Por supuesto, siempre, respetar cada reacción, ya que en situaciones de crisis las respuestas pueden variar, dependiendo de la personalidad, las vivencias o la cultura.

Debemos tener en cuenta que cuando despedimos a una persona querida, la memoria y los recuerdos que almacenamos nos ayudan a sobrellevar su pérdida. Es por ello que, como enfermeras tenemos la obligación de ayudar a recoger, en ese pequeño corto de tiempo, estos recuerdos, ya que estas familias no tendrán años para almacenarlos, sino unas horas en las que han conocido y despedido a su hijo, independientemente de las semanas de gestación. Por eso, tanto en pérdidas tempranas como más tardías, animamos a las familias a conocer y recoger recuerdos de su hijo antes de la despedida. Hacer una caja de recuerdos, conservando la pinza del cordón, un trocito de pelo si es posible, las huellitas del pie o la mano o, incluso, el arrullo con el que se le cubrió al nacimiento. Son objetos de vital importancia para la recuperación y para la vivencia de un duelo normal.

No nos podemos olvidar del valor de la despedida. Aunque inicialmente muchas madres y padres no quieren ver a su hijo cuando ha fallecido, la experiencia y la evidencia científica nos dice que este encuentro les ayuda a enfrentar el duelo con el recuerdo del cariño de la despedida.

Los cuidados de enfermería en estos casos, tanto a nivel físico como emocional, marcan la vivencia de estas familias. Cuidemos desde la empatía y la evidencia los duelos perinatales.

Raquel Miguel Muñoz

Enfermera con doble especialidad en Obstetricia y Ginecología (matrona) y en Pediatría. Formación en estrategias no farmacológicas en el alivio del dolor del parto, incluyendo la Hipnosis Clínica. Docente con Fuden en cursos de postgrado. Amplia experiencia como matrona en hospitales públicos, siendo el Hospital Universitario de Torrejón el destino actual. Varias comunicaciones en congresos nacionales sobre la humanización de los cuidados en las UCIs neonatales, el tratamiento del dolor en neonatos y niños hospitalizados, el parto en inmersión en agua, lactancia materna y el manejo del dolor en el parto mediante técnicas de sugestión e hipnosis.

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