La gran función de la simulación clínica

simulacion clinica

Leticia Piney

7 de abril de 2021

La simulación clínica es puro teatro

Todo en negro, silencio en la sala, solo se oyen los pequeños ruidos de cientos de espectadores acomodándose en su asiento, preparándose para disfrutar del espectáculo. En el escenario, el elenco respira, hace sus últimos rituales para descargar los nervios y prepararse para dejar toda la emoción en lo que hacen. Ese instante, unos segundos antes de que empiece la función, huele a teatro, sabe a teatro.

Pocos espectáculos pueden tocarte de forma tan sincera como el teatro. A veces, incluso, de forma ruda, lo que hay es lo que ves y es el actor el que tiene que meterte en la historia y trasportarte a ese lugar, el que debe guiarte para que tus emociones se mezclen con el devenir de los protagonistas.

Esa emoción sentida en la que estás inmerso puede hacer que recuerdes para siempre ese instante, incluso las palabras del personaje en ese momento. ¿No te parece una forma increíble de aprender?

Pues eso es lo que pretendemos hacer con la simulación clínica, conectarte con tus emociones para que el aprendizaje que extraigas de esa experiencia no solo sea bueno, sino también duradero. Según Edgar Dale, a las dos semanas del aprendizaje solo recordamos el 10% de lo que leemos, sin embargo, somos capaces de retener el 90% de lo que hacemos. Por eso, la simulación clínica funciona, porque desarrollas tus habilidades a través de la práctica y, eso que aprendes, lo retienes.

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Meterte en la piel de una enfermera atendiendo un parto en la calle, vivir la experiencia de ser paciente y recibir malas noticias, formar parte de un equipo de sanitarios intentando salvar la vida de un paciente moribundo. ¿Acaso no es todo  teatro?

El objetivo que perseguimos mediante la simulación clínica es que vivas la experiencia de la forma más veraz posible, pero en un entorno seguro, en el que tu error sea una herramienta de aprendizaje. Porque el propósito es sentirlo como si fuera una realidad, hacer, jugar, equivocarse, ensayar, simular…

Para conseguir esto el escenario es importante.¿O acaso en una obra no hay decorados que te transporten a Berlín, a un dormitorio o a una calle concurrida? Gracias a los simuladores, los entornos y el atrezo, ayudamos a que el alumno sienta esa vivencia como lo más real posible. Pero lo fundamental es la implicación del alumno,  es el actor el que dará sentido a todo lo demás.

El guión y la dirección de la obra pueden marcar el éxito o fracaso de ésta. Por ello, los instructores de simulación clínica trabajamos para idear casos, situaciones, escenarios que persigan los objetivos que buscamos. No es jugar por jugar, todo debe tener sentido. Somos la guía del posterior análisis de la experiencia buscando no solo qué ha ocurrido, sino qué hemos sentido, qué nos ha provocado esta práctica, con qué experiencias pasadas hemos conectado. Y ahí es cuando el aprendizaje, realmente, se produce.

Desde el centro de simulación clínica te animamos a que conozcas este modo de aprender, que hará que tu manera de formarte cambie para siempre. ¿Vas a perderte esta experiencia?

 

“El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma”, Arthur Miller.

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