Diciembre ya está aquí. Tras meses de rutina, llega la Navidad: las reuniones familiares, las copiosas comidas, los dulces, el turrón, las largas sobremesas y, en muchos casos, la promesa de «empezar el año con buenos propósitos». Este cambio de rutinas supone un gran impacto en el día a día de nuestro cuerpo: se alteran los horarios de sueño, aumenta el sedentarismo, se multiplican las horas de pie cocinando, se consume más azúcar y alcohol, y muchos intentan compensar los excesos con ejercicio intenso sin preparación previa. Todo esto debe hacerse de manera controlada, ya que puede condicionar la aparición de molestias o dolores que afecten nuestra calidad de vida. Pero ¿qué debemos tener en cuenta para prevenir dolores o lesiones en esta época?
Por un lado, es clave cuidar la alimentación. Los excesos de comida, especialmente ricos en azúcares, grasas y alcohol, y el aumento de peso nos pueden jugar una mala pasada. El aumento de peso supone una sobrecarga adicional para las articulaciones, músculos y columna vertebral, incrementando el riesgo de dolor y lesiones.
También debemos prestar atención a la postura y el movimiento. Pasamos muchas horas de pie preparando comidas, en reuniones sociales y en compras navideñas, lo que puede generar sobrecargas en lumbares, cervicales y extremidades inferiores. El uso de calzado inadecuado, como tacones, o las largas sobremesas sentados en posturas incorrectas también contribuyen a posibles molestias musculares y articulares. Por ello, es fundamental hacer pausas activas, cambiar de posición con frecuencia y usar calzado.
Además, es importante tener en cuenta que en estas fechas el frío puede tener un impacto sobre nuestro sistema musculoesquelético. El clima frío rigidez articulary muscular, y reduce la flexibilidad, aumentando el riesgo de lesiones. Esto, sumado a una vestimenta elegante, pero que no siempre es la más adecuada para estas temperaturas, puede incrementar el impacto del frío.
Por último, las lesiones por ejercicio descontrolado son muy frecuentes en esta época. Muchas personas intentan compensar los excesos saliendo a correr o entrenando en el gimnasio de forma intensa y repentina, sin adaptación progresiva. Esto puede desencadenar molestias o lesiones como tendinopatías, periostitis, sobrecargas musculares y dolor en hombros, codos y rodillas. Para ello, es esencial mantener una rutina de actividad física moderada y progresiva, realizar calentamiento adecuado, no aumentar bruscamente la intensidad o el volumen de entrenamiento, y escuchar las señales del cuerpo para evitar lesiones.
En definitiva, la Navidad es un momento de disfrute y celebración, pero cuidar la salud de nuestro cuerpo e inculcar hábitos saludables nos ayudará a afrontar las fiestas de forma equilibrada, sin dolores innecesarios y con mejor calidad de vida en el año que comienza.








