Descripción
La valoración inicial de un paciente que sufre un traumatismo se lleva a cabo siempre siguiendo la sistemática del ABCDE, pero existen ciertos grupos con circunstancias especiales:
a) Pacientes pediátricos: Los niños tienen una serie de necesidades especiales basadas en su tamaño, madurez y desarrollo psicosocial. Para proporcionar una buena atención de trauma a los niños se deben conocer los signos vitales normales a diferentes edades y estar familiarizado con las lesiones más comunes en los niños.
b) Pacientes embarazadas: En la asistencia a la gestante traumática, no sólo hay que tratar a la mujer embarazada, sino también al feto. Es necesario conocer cuáles son las principales lesiones específicas de la gestante ante un traumatismo abdominal cerrado, cómo ha de valorarse e inmovilizarse, con el objetivo de aumentar la supervivencia, no sólo materna, sino también la fetal.
c) Pacientes geriátricos: Los cambios fisiológicos inherentes al envejecimiento, la comorbilidad asociada y la polifarmacia incrementen el riesgo de determinados tipos de traumatismos, complican las lesiones traumáticas y menguan la capacidad de respuesta al shock.
Por ello es necesaria una formación específica del profesional sanitario en estos casos especiales, en los que el manejo de la situación conlleva una serie de particularidades que el profesional tiene que conocer y aplicar correctamente, para proporcionar la atención sanitaria más adecuada.






