La Fundación para el Desarrollo de la Enfermería, Fuden, y la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AACID, han organizado en Granada, en el Hospital Universitario Clínico San Cecilio, la jornada “Respuesta enfermera frente a la violencia desde una perspectiva de igualdad, derechos humanos y salud pública”, un espacio de reflexión, rendición de cuentas y transferencia de conocimiento que ha reunido a profesionales sanitarios, instituciones y enfermeras cooperantes.
El encuentro se enmarca en la jornada de cierre del proyecto de Fuden “Implementación de estrategias en las redes de salud para la prevención y promoción de la atención integral a personas afectadas por violencia familiar y de género en Asunción (Paraguay)”, financiado por la AACID.
El sistema sanitario, clave en la detección y respuesta en la violencia de género
La apertura institucional ha corrido a cargo de Amelia Amezcua, directora ejecutiva de Fuden, quien ha situado el foco en la responsabilidad del ámbito sanitario frente a la violencia de género. Durante su intervención, ha recordado que no se trata solo de un problema social o jurídico, sino de una vulneración de derechos humanos con un impacto directo en la salud, donde el sistema sanitario suele ser el primer punto de contacto.
A continuación, Olga Pozo, jefa de la Unidad de Cooperación con América Latina y Alianzas, (AACID), ha ofrecido la conferencia inaugural, “La cooperación andaluza como herramienta para garantizar el derecho a una vida libre de violencias”, en la que ha destacado el papel de la cooperación internacional en el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud y en la generación de alianzas que permiten dar respuestas más eficaces frente a la violencia. En su intervención ha señalado que la «Junta de Andalucía quiere agradecer a Fuden por ser referencia de cooperación andaluza».
Dos años de trabajo en Paraguay: resultados y aprendizajes
La sesión “Presentación del proyecto y resultados” ha sido desarrollada por María Álvarez, enfermera que ha formado parte de la asistencia técnica en Paraguay, quien ha expuesto el trabajo realizado durante dos años en Asunción con el proyecto “Implementación de estrategias en las redes de salud para la prevención y promoción de la atención integral a personas afectadas por violencia familiar y de género en Asunción”.

Durante su intervención, ha desgranado el trabajo desarrollado en Asunción, donde el proyecto ha conectado 33 Unidades de Salud Familiar, 4 hospitales de referencia, instituciones públicas y redes comunitarias, con el objetivo de mejorar la respuesta frente a la violencia familiar y de género desde el sistema sanitario.
Álvarez ha contextualizado la intervención en una realidad compleja, con cifras elevadas y sostenidas de violencia, dificultades en la detección precoz y una respuesta institucional fragmentada. A partir de ahí, el proyecto ha trabajado en tres líneas clave: formación de profesionales, articulación institucional y fortalecimiento comunitario.
Entre los resultados más destacados, ha señalado:
- La formación de más de 200 profesionales sanitarios en prevención, detección y atención integral.
- La incorporación de herramientas prácticas en los centros de salud, como registros de casos, materiales de sensibilización o el violentómetro.
- La creación de rutas de coordinación y derivación entre sistema sanitario, Ministerio de la Mujer y otros actores.
- El impulso de redes comunitarias de prevención, con 183 líderes y lideresas formadas.
Más allá de los datos, ha insistido en una idea clave: la necesidad de pasar de intervenciones aisladas a respuestas en red. “La prevención no puede hacerse solo desde la consulta; necesita comunidad, coordinación y continuidad”, ha señalado.
La mirada desde el terreno: cooperación y comunidad
La mesa “Fotorrelatos sobre el aprendizaje enfermero de la cooperación andaluza en Paraguay” ha dado paso a una visión más cercana de la experiencia en terreno, con las intervenciones de Paula Tapia y María Teresa Pulido, enfermeras cooperantes voluntarias en el proyecto.

Paula Tapia, enfermera vinculada al ámbito de la salud internacional, ha compartido cómo su paso por Paraguay le permitió entender la importancia del enfoque comunitario y cultural en la práctica sanitaria. Ha destacado especialmente el trabajo con líderes comunitarios y los espacios generados entre mujeres, donde “la unión es el escudo”.
Por su parte, María Teresa Pulido, enfermera especialista en Pediatría, ha mostrado la relevancia del proceso formativo y el acompañamiento a profesionales sanitarios, subrayando la importancia de contar con herramientas claras para la detección precoz y la intervención. También ha destacado el valor del trabajo coordinado con instituciones y comunidad, así como el aprendizaje que supone trabajar en otros contextos.
Ambas han coincidido en que la cooperación no se limita a la intervención directa, sino que implica planificación, seguimiento y construcción de estructuras que permitan dar continuidad a lo trabajado.
Buenas prácticas desde el sistema sanitario
En el bloque “Buenas prácticas en promoción de igualdad y prevención de la violencia de género desde el sistema sanitario”, han participado distintas instituciones.
Natalia Peral, de SATSE Granada, ha presentado la intervención “Desigualdad de género en el liderazgo de enfermería”, en la que ha analizado las brechas existentes en el acceso a puestos de responsabilidad dentro de la profesión y ha señalado que «el silencio es otro tipo de violencia. El talento no tiene género y las oportunidades no deberían tenerlo».

Por su parte, María Álvarez, ha desarrollado la ponencia “Violentómetro y Guía de trabajo para el abordaje comunitario de la violencia de género”, mostrando herramientas prácticas diseñadas para mejorar la detección, el registro y la intervención desde el ámbito sanitario.
Los resultados de dos años de trabajo
La jornada ha concluido con la clausura y la presentación del vídeo documental del proyecto donde se ha mostrado los resultados tras dos años de ejecución. El proyecto ha alcanzado el 100% de sus indicadores, dejando como principales resultados la consolidación de redes comunitarias, la mejora de la coordinación institucional y la integración de herramientas en el sistema sanitario. Además se ha celebrado un networking entre asistentes para fomentar la comunicación y la colaboración en este ámbito.

La relevancia de conectar el sistema sanitario con la comunidad
Desde Fuden se subraya que esta experiencia demuestra la importancia de trabajar en red, reforzar la formación y conectar el sistema sanitario con la comunidad, un enfoque en el que la enfermería desempeña un papel clave para avanzar hacia una vida libre de violencias.








