Cooperar para transformar: la experiencia de cuatro enfermeras en República Dominicana con una beca de Fuden y la AACD

Jun 22, 2026

País: República Dominicana.
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Enfermeras becadas: Iris Robles Aláez, Sandra Castellanos Alcarria, María Angeles Rodríguez Pérez y Claudia del Castillo González

Iris Robles Aláez, Sandra Castellanos Alcarria, María Angeles Rodríguez Pérez y Claudia del Castillo González, son las cuatro enfermeras becadas para viajar durante 21 días a República Dominicana para completar su formación en cooperación. Una beca que ha sido posible gracias al proyecto de Fuden, financiado por la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, “Sensibilizar a los profesionales de enfermería en el triple impacto que tiene su labor en la mejora de la salud, la igualdad de género y el crecimiento económico a nivel mundial. (Fase VII)” . 

En el final de su estancia de prácticas en República Dominicana nos envían una última reflexón.Te dejamos con ella: 

República Dominicana nos ha dejado mucho más que recuerdos de un viaje. Definitivamente la cooperación internacional es algo que de alguna forma te sacude y desestructura. Te transforma porque te obliga a salir de la zona de confort. Te ves inmerso en dinámicas de negociación complejas y choques culturales que en ocasiones desafían la paciencia y la resiliencia. Sin embargo, en medio de un aparente caos, encuentras las lecciones más valiosas del trabajo en equipo, de la importancia de la perspectiva y de la gran riqueza que aporta la diversidad.

Es un proceso que te obliga a desarmarte para reconstruirte como profesional, persona y sobre todo como miembro de una comunidad.

La experiencia de trabajar en los bateyes nos permitió acercarnos a una realidad que muchas veces permanece invisible para quienes visitan el país, el impactante contraste. Allí conocimos personas con historias de esfuerzo y superación, aunque también muchas con una gran falta de motivación y visión de futuro. Aún así, todas nos abrieron las puertas a sus comunidades en donde compartimos momentos de trabajo y vida cotidiana muy enriquecedores.

Como profesionales, esta experiencia nos mostró ejemplos muy inesperados de todos los ámbitos que influyen en la salud, la importancia del más mínimo detalle. Entendimos cómo una acción tan banal como la de tirar una botella de plástico a la basura puede salvar tu vida, la de tu familia y la de tus vecinos.

Las condiciones de vida, el acceso a recursos, la educación y las oportunidades laborales influyen directamente en el bienestar de las personas. Trabajar en este contexto nos permitió comprender mejor el peso de los determinantes sociales, término que durante la carrera es simple temario que memorizar para aprobar una asignatura. Al sumergirnos en este entorno, ese concepto de teoría inerte se transformó de golpe en una realidad palpable y pesada.

Evidentemente todo esto nos ha hecho reflexionar sobre nuestros propios privilegios y sobre la responsabilidad que tenemos de seguir construyendo una sociedad más justa y equitativa.

Este país nos ha mostrado sus polaridades: la belleza de sus paisajes y la riqueza de su cultura, pero también los desafíos que aún enfrenta.

Al visitar el Colegio Dominicano de Enfermería y preguntar sobre las cualidades de las enfermeras dominicanas, su actual Presidenta, Berta de la Cruz las definió con una frase que pudimos comprobar en directo estos días: «La enfermera dominicana es creativa, va hacia donde sea, hacia donde quiera. Todo lo que se propone lo logra. Somos lámparas, somos la luz, debemos brillar. No nos podemos apagar».

Siendo sinceras, y como principiantes en este inmenso mundo de la cooperación, volvemos a casa con aún más preguntas de las que traíamos, cosa que lejos de desmotivarnos, aumenta exponencialmente nuestras ganas de volver y seguir trabajando con dichas comunidades y profesionales.

El regreso a España se vuelve agridulce. Es verdaderamente curioso como el vínculo tanto entre nosotras, como con Yaquelin, su familia y todo el equipo de Fuden que hemos encontrado en los diferentes proyectos, ha ido aumentando y creando raíces tan exuberantes y coloridas como los paisajes de República Dominicana.

Definitivamente nos hemos sentido familia.

Experimentamos el eco del carácter dominicano: su calidez humana, generosidad, alegría, superación y sentido de hogar a través de cada uno de ellos. Nos llevamos el rojo, azul y blanco impreso en el corazón.

¿Quieres conocer más?

Te esperamos en la Mesa de Experiencias “Cuidar, cooperar, transformar: aprendizajes de la cooperación asturiana en República Dominicana” que celebraremos en Oviedo, el próximo 14 de julio, en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

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