Descripción
El shock es una situación fisiológica caracterizada por una reducción significativa de la perfusión tisular (por alteración del gasto cardiaco, de las resistencias vasculares, o de ambos), limitando el aporte de nutrientes y oxígeno a los tejidos y acumulando un exceso de productos de desecho derivados del metabolismo celular.
Se trata de una urgencia vital, en la que el reconocimiento precoz y el inicio temprano de la atención, son fundamentales para la supervivencia del paciente. Aplicando si es necesario maniobras de resucitación.
Generalmente, si el shock es tratado de manera adecuada, es un cuadro reversible. Pero si por el contrario se prolonga en el tiempo, está asociado a una elevada mortalidad por fallo multiorgánico (hipoxia tisular).
La enfermera desempeña un rol fundamental en la atención de este tipo de pacientes. No solo es la encargada de colaborar en la identificación de las posibles causas del shock y de administrar los tratamientos médicos prescritos, sino que también es la responsable de proporcionar cuidados que garanticen la seguridad, la comodidad y la confortabilidad del paciente, tanto en la atención in situ como en el traslado al centro hospitalario si fuera preciso.






