Descripción
Entre las enfermedades estudiadas dentro de la hematología encontramos algunas muy importantes por su frecuencia como pueden ser los diferentes tipos de anemias, y otras de gran importancia debido al aumento de su incidencia en los últimos años y a su gravedad como pueden ser las leucemias y los linfomas.
El cuidado del paciente hematológico es una práctica muy exigente por la amplitud del campo de atención, la gravedad y la complejidad de los procesos y los efectos adversos derivados del tratamiento, lo que ha convertido la clínica hematológica en una asistencia de alta complejidad y consumo de recursos, que requiere un enfoque multidisciplinar.
Dentro de este enfoque multidisciplinar, los profesionales de enfermería tienen una posición clave en la coordinación de la atención brindada dado que, además de ser los responsables en la coordinación de los cuidados, son los profesionales más cercanos al paciente y a su familia. Esta posición los sitúa como profesional idóneo para favorecer el abordaje integral del paciente en la prevención de complicaciones, el control de los efectos secundarios y la atención a los aspectos psicosociales de la persona y desempeñar la función de nexo entre los distintos niveles asistenciales de forma eficaz. Por otro lado, los nuevos desarrollos técnicos y de diagnóstico y la complejidad creciente de los tratamientos hematológicos hacen cada vez más imprescindible la especialización y formación del profesional de enfermería para garantizar un manejo óptimo del paciente, que incorpore los últimos avances dentro del campo.
El papel del personal de enfermería en este campo es muy importante, tanto en el tratamiento de los pacientes con procesos agudos como en el seguimiento de los pacientes con enfermedades más crónicas.






